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Mutilación genital femenina

 


Mutilación genital femenina

31 de enero de 2025

Datos y cifras

  • MĆ”s de 230 millones de mujeres y niƱas vivas en la actualidad han sufrido mutilación genital femenina en los 30 paĆ­ses de Ɓfrica, el Oriente Medio y Asia en los que se realiza esta prĆ”ctica.
  • En la mayorĆ­a de los casos se practica en la infancia, en algĆŗn momento entre la lactancia y los 15 aƱos.
  • La mutilación genital femenina es una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niƱas.
  • Se calcula que tratar las complicaciones de salud que ocasiona esta prĆ”ctica cuesta a los sistemas de salud USD 1400 millones al aƱo, una cifra que presumiblemente aumentarĆ” a menos que se tomen medidas urgentes para poner fin a esta prĆ”ctica.

Panorama general

La mutilación genital femenina comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones causadas a los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. Esta prÔctica no brinda ningún beneficio para la salud y puede causar hemorragias graves, problemas urinarios y, a largo plazo, quistes, dificultades menstruales, infecciones, complicaciones en el parto y un mayor riesgo de mortalidad neonatal.

La prÔctica de la mutilación genital femenina estÔ considerada internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación. Casi siempre se practica a menores y constituye una violación de los derechos del niño. AdemÔs, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba provocando la muerte. En muchos lugares, hay datos que indican que los trabajadores de la salud estÔn realizando esta prÔctica de forma creciente debido a la creencia errónea de es mÔs segura si se realiza en condiciones medicalizadas. La OMS insta encarecidamente a estos trabajadores a que no practiquen la mutilación genital femenina y ha elaborado una estrategia mundial y materiales específicos para prestar apoyo al sector y a los trabajadores de la salud con objeto de poner fin a la medicalización de esta prÔctica.

Tipos de mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina se divide en cuatro tipos principales:

Tipo 1: resección parcial o total del glande del clítoris (la parte externa y visible del clítoris, que es la parte sensible de los genitales femeninos) y/o del prepucio o capuchón del clítoris (el pliegue de piel que rodea el glande).

Tipo 2: resección parcial o total del glande del clítoris y los labios menores (los pliegues internos de la vulva), con o sin escisión de los labios mayores (los pliegues cutÔneos externos de la vulva).

Tipo 3 (tambiĆ©n denominado «infibulación»): estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella procediendo a cortar y recolocar los labios menores o mayores, a veces cosiĆ©ndolos, con o sin resección del prepucio o capuchón y del glande del clĆ­toris.

Tipo 4: cualquier otro procedimiento lesivo de los genitales femeninos con fines no médicos, como la punción, la perforación, la incisión, el raspado o la cauterización de la zona genital.

¿Beneficios para la salud? Ninguno. ¡Solo daƱos!

La mutilación genital femenina no brinda ningún beneficio para la salud, y causa daños a mujeres y niñas de muchas formas. Implica la escisión y lesión de tejido genital femenino sano y normal, e interfiere en las funciones naturales del cuerpo. Aunque todas las formas de esta prÔctica se asocian a un mayor riesgo de complicaciones para la salud, estos riesgos son mayores en el caso de sus formas mÔs extremas.

La mutilación genital femenina puede producir las siguientes complicaciones inmediatas:

  • dolor intenso
  • hemorragia
  • inflamación de los tejidos genitales
  • fiebre
  • infecciones, como el tĆ©tanos
  • problemas urinarios
  • problemas de cicatrización
  • lesiones de los tejidos genitales vecinos
  • estado de choque
  • muerte

Sus consecuencias a largo plazo pueden ser:

  • problemas urinarios (micción dolorosa, infecciones del tracto urinario)
  • problemas vaginales (leucorrea, prurito, vaginosis bacteriana y otras infecciones)
  • problemas menstruales (menstruaciones dolorosas, trĆ”nsito difĆ­cil de la sangre menstrual, etc.)
  • tejido y queloide cicatriciales
  • problemas sexuales (coito doloroso, menor satisfacción, etc.)
  • mayor riesgo de complicaciones en el parto (parto difĆ­cil, hemorragia, cesĆ”rea, necesidad de reanimación del bebĆ©, etc.) y de mortalidad neonatal
  • necesidad de nuevas intervenciones quirĆŗrgicas: las mujeres con el tipo 3 de mutilación pueden requerir una desinfibulación, es decir, un corte para ensanchar la abertura y hacer posible el coito y el parto
  • trastornos psicológicos, como depresión, ansiedad, trastorno de estrĆ©s postraumĆ”tico, escasa autoestima, etc.

Grupos de riesgo

La mutilación genital femenina se practica principalmente a las niñas, en algún momento entre la lactancia y la adolescencia, y en algunos casos a mujeres adultas. Según la información obtenida en 30 países donde se realiza esta prÔctica de las regiones occidental, oriental y nororiental de África, y en algunos países del Oriente Medio y Asia, mÔs de 300 millones de niñas y mujeres vivas en la actualidad la han sufrido, y se calcula que mÔs de 4 millones de niñas corren el riesgo de ser sometidas a ella cada año. En consecuencia, es motivo de preocupación en todo el mundo.

Factores de orden cultural y social que llevan a practicar la mutilación genital femenina

Los motivos por los que se practica la mutilación genital femenina difieren en función de la región y la época, y responden a una mezcla de factores socioculturales enraizados en las familias o las comunidades.

  • AllĆ­ donde es una convención o norma social, la presión de la sociedad para que el individuo obre como lo hacen y lo han venido haciendo los demĆ”s, asĆ­ como la necesidad de aceptación social y el temor al rechazo de la comunidad, constituyen poderosas motivaciones para perpetuar esta prĆ”ctica.
  • La mutilación genital femenina se considera a menudo parte necesaria de la crianza de la niƱa y una forma de prepararla para la vida adulta y el matrimonio, que puede incluir el control de su sexualidad para asegurarse de su virginidad antes del matrimonio y su fidelidad despuĆ©s de Ć©l.
  • Aunque no hay textos sagrados que prescriban la mutilación genital femenina, hay quienes creen que hay una motivación religiosa. Los lĆ­deres religiosos adoptan diferentes posiciones con respecto a esta prĆ”ctica esta prĆ”ctica y algunos de ellos estĆ”n contribuyendo a que se abandone.

Razones de la medicalización de la mutilación genital femenina

Hay muchas razones por las que los proveedores de atención de salud practican la mutilación genital femenina, entre las que cabe mencionar las siguientes:

  • la creencia de que, con la medicalización, el riesgo de complicaciones es menor;
  • la creencia de que la medicalización podrĆ­a ser un primer paso hacia el abandono total de esta prĆ”ctica;
  • el hecho de que los proveedores de atención de salud que llevan a cabo la mutilación genital femenina son miembros de las comunidades que la practican y estĆ”n sujetos a las mismas normas sociales; y
  • el ofrecimiento de incentivos económicos.

Sin embargo, con el apoyo y la capacitación que presta la OMS, muchos proveedores de atención de salud estÔn defendiendo el abandono de esta prÔctica en el entorno clínico y en el seno de sus familias y sus comunidades.

Respuesta de la OMS

En 2008, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la resolución WHA61.16 sobre la eliminación de la mutilación genital femenina, en la que se subrayó la necesidad de una acción concertada en sectores tales como los de la educación, las finanzas, la justicia y los asuntos de la mujer.

La OMS apoya una respuesta integral del sector de la salud a la prevención y la atención de la mutilación genital femenina y, a tal fin, elabora orientaciones y recursos para que los trabajadores de la salud puedan prevenirla y tratar las complicaciones que ocasiona. AdemÔs, la OMS presta apoyo a los países para que adapten y utilicen estos recursos en los contextos locales, y genera datos para mejorar los conocimientos sobre esta prÔctica nociva y las medidas que funcionan para ponerle fin.

Desde entonces, la OMS ha elaborado una estrategia mundial contra la medicalización de esta prÔctica nociva con organizaciones asociadas y sigue prestando apoyo a los países para su aplicación.