Equipos grandes, políticos grandes
¿Cuándo se considera grande un equipo del futbol mexicano? ¿Cuándo
estamos ante un gran político?
Futbol y política quizá son dos de los temas de los que más me
gusta hablar y escribir...
Platicando con un amigo puma salió la idea de comparar a los
equipos grandes de la Liga MX con los políticos grandes de nuestro ecosistema
político. Voy a empezar intentando establecer qué se necesita para ser un
equipo “grande” del futbol mexicano. Abrazo Joel.
Unos me dicen que se trata de historia, que para ser grande debes
tenerla. Y sí, todos los equipos considerados grandes tienen historia. Pero
parece que el que más historia tiene no necesariamente es considerado de los
“grandes”.
Creo que el equipo con más historia de nuestro futbol es el Club
Necaxa. Vaya, hasta Lázaro Cárdenas se declaró su gran admirador, aunque hoy
queden cuatro aficionados más la gente de Aguascalientes, uno de los estados
más pequeños del país. Saludos a todos mis amigos que le van al Necaxa. Son
pocos, pero fieles.
Otros me dicen que el parámetro son los títulos. Quizá ese sea el
de mayor peso en las ligas más importantes del mundo. En nuestro futbol sí es
un factor, pero no el determinante.
Veamos: el día de ayer jugaron dos de los que muchos consideran
los cuatro grandes de nuestro futbol. Club Universidad Nacional acumula 15 años
sin ser campeón y el Cruz Azul cinco años, luego de romper en 2021 una sequía
de 23 años sin título. Una comparación —odiosa, como todas— con el club más
grande del mundo, el Real Madrid: sus críticos se rasgan las vestiduras porque
tiene dos años sin ganar títulos.
Hice un cálculo entre años de existencia y campeonatos, con la
finalidad de saber cuántos años pasan, en promedio, para que los equipos se
coronen. El que sacó mejor promedio fue el Club Santos Laguna, después el Club
América.
Aunque yo le vaya al Santos, tampoco creo que ese sea el parámetro
definitivo para definir quién es un equipo grande.
Pero lo cierto es que en mis 37 años he festejado más títulos de
mi equipo que alguien que le vaya a las Chivas del Guadalajara o al Cruz Azul.
Abrazo a los chivahermanos y a los azules; sin duda hay que tenerle mucha
fidelidad a su equipo para ser aficionado este, aunque no gane, o deberían
decir: aunque gane.
Creo que el parámetro que más me convence para decir si un equipo
es grande es la cantidad de aficionados que tiene. Todas las estadísticas
señalan al América en primer lugar seguido por Chivas, Cruz Azul y Pumas. Los
demás están ahí atrás.
Para definir quién es un político grande, primero recordemos lo
que en este espacio hemos considerado como política: ese arte de hacer posible
lo necesario, con el único objetivo de generar bien común. Concepto que me
gusta más y me parece mucho más amplio que el de bienestar.
Muchos me dirán que, así como el equipo grande se mide por títulos
ganados, el político grande se mide por cuántas elecciones ha ganado o su
popularidad. Y sí, de alguna manera se necesita llegar al lugar desde donde se
pueda generar bien común. Pero no lo es todo.
Conozco políticos que han ganado muchas elecciones, pero no han
trascendido ni lo harán. A diferencia del futbol, que se trata de quién mete
más goles en la otra portería, la política se trata de generar bien común y,
por extraño que parezca en nuestro sistema tan imperfecto, muchas veces quien
gana no es precisamente quien más lo promueve.
Lo que sí tengo claro es que podemos recordar políticos que, con
su testimonio, sus ideas y su pasión, han trascendido incluso sin ganar elecciones.
¿Ejemplos? Ahí tenemos a Carlos Castillo Peraza o a Manuel
Clouthier en la derecha; pero también podemos mencionar al Ingeniero Heberto
Castillo o a Ifigenia Martínez en la izquierda, o al gran Jesús Reyes Heroles
en el oficialismo.
Nadie me puede decir que los aquí mencionados no son políticos
grandes de nuestra historia. Simplemente porque sus ideas, su testimonio y su
pasión han trascendido a lo largo de los años. No los recordamos por sus
triunfos en las urnas…
Apunte al aire
Hablando de trascender: hace tiempo escribí en este espacio sobre
los caballos recolectores de basura en San Martín Texmelucan. Urgía una
política pública que, con sensibilidad, atacara el problema. Y con ello no
solamente se resolvería una posible problemática de maltrato animal.
Ha trascendido —y el presidente Juan Manuel Alonso lo ha
mencionado— que ya se cuenta con 50 vehículos que sustituirán a los caballos.
Y aquí vienen las preguntas: ¿Los vehículos les costarán a los
recolectores de basura? La respuesta es no. El Ayuntamiento los entregará como
apoyo social. ¿Y qué pasará con los caballos? Todos tienen dueño. Las
autoridades competentes y las, a veces inalcanzables, protectoras de animales
deberán vigilar el trato que reciban.
Estoy seguro de que el presidente fortalecerá el marco legal para
los recolectores de basura. Sabe de eso, es abogado. Ya empezó al prohibir el
uso de caballos —o cualquier ser sintiente— en esa actividad y al establecer
una vacatio legis suficientemente amplia para resolver el siempre complicado
tema social.

