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El alumbrado que dejó al erario en tinieblas

 


El alumbrado que dejó al erario en tinieblas
El apagón no fue de luminarias: fue de hacienda

Opinión | Rodolfo Herrera Charolet

En política hay avisos que se archivan como trámite y facturas que llegan años después. El 8 de agosto de 2003 varios diputados de la LV Legislatura —José Rodolfo Herrera Charolet, de Convergencia; Jesús Edgar Alonso Cañete y Odón Abad Sidar Fierro, del PRD; Armando Pascual Herrera Guzmán, del PT; Carlos Manuel Meza Viveros, Javier López Zavala, Alejandro Armenta Mier, Humberto Vázquez Arroyo, Gregorio Raúl Flores Rosas y Jorge Arnulfo Camacho Foglia, del PRI— presentamos ante el Auditor General del Órgano de Fiscalización Superior una denuncia contra el entonces presidente municipal Luis Paredes Moctezuma. No pedíamos un titular de un día. Pedíamos que se investigara un título de concesión firmado el 22 de enero de ese año a favor de Mexicana de Mantenimiento de Alumbrado, S.A. de C.V., por quince años, sobre infraestructura de luminarias y semáforos.

Este caso no apagó la calle. Apagó la hacienda: un contrato largo, un capital mínimo y una salida que la ciudad terminó pagando.

Firmamos juntos legisladores de cuatro partidos. Eso, en Puebla, ya era noticia: no era la disciplina de una fracción, era una coincidencia incómoda sobre el erario. Decíamos, con la Constitución en la mano y no con un mitin, que el acto mezclaba figuras jurídicas, se había adjudicado de manera directa después de una invitación declarada desierta, no acreditaba con claridad la voluntad del Cabildo y omitía lo esencial de una concesión: contraprestación al municipio, reversión de bienes y competencia real. El artículo 28 prohíbe prácticas que cierren el mercado; el 134 ordena que el gasto público se ejerza con eficiencia, transparencia e imparcialidad. El 104 de la Constitución local reserva al municipio servicios que no se improvisan en un despacho.

Se nos contestó, como suele ocurrir, que éramos opositores. Lo éramos. También éramos diputados con la obligación de vigilar. La ironía ligera del caso es que el documento no insultaba: citaba doctrina, fechas y cláusulas. Advertía que un servicio cotidiano —la luz de la calle, el semáforo en la esquina— se estaba convirtiendo en un privilegio privado de largo plazo. Quince años no caben en un trienio. Quien firma así no administra: hipoteca.

Lo que el título municipal no decía —y el Cabildo debió exigir antes de firmar— ya constaba en escritura. Mexicana de Mantenimiento de Alumbrado se constituyó el 25 de noviembre de 2002 ante el notario 13 del Distrito Federal, Ignacio Soto Sobreyra y Silva, por escritura 45,582. El primer testimonio se inscribió el 6 de diciembre de 2002 en el folio mercantil 297,871 del Registro Público de Comercio. Capital mínimo fijo: 50 mil pesos. Variable: ilimitado. Ese mismo 6 de diciembre la asamblea reformó el objeto social e incluyó, de manera expresa, semáforos y servicios de alumbrado concesionados.

El mapa de la propiedad quedó asentado el 10 de abril de 2003 y se protocolizó el 20 de mayo ante el mismo notario, acta 46,915, volumen 734. Citélum, S.A., representada por Alejandra Parrodi, aparecía con 49,999 acciones de la serie I y 989,000 de la serie II. Mantenimiento y Obras de Servicios Eléctricos Catalanes, S.A., representada por Juan Carlos Serra y Daniel A. Del Río, aparecía con una acción de la serie fija. Subtotal del capital fijo: 50 mil pesos. Una acción. Un peso. La parte variable no sustituye a la fija cuando de lo que se trata es de sostener una concesión de quince años: esa parte fija era de 50 mil pesos. Con esa ingeniería se recibió el contrato sobre la luz de una ciudad. Una concesión de largo plazo entregada a una sociedad de 50 mil pesos en la porción fija no es modernización: es un título que nació desproporcionado. Si el Ayuntamiento firmó, si el procedimiento se declaró desierto y diez días después se adjudicó en directo, y si el órgano colegiado no detuvo el acto, el daño no fue un accidente de redacción. Fue el resultado de un procedimiento que no resistió el primer examen serio.

El tiempo, que no milita en ningún partido, se encargó del resto. Enrique Doger Guerrero heredó el contrato. En abril de 2005 el Cabildo declaró inexistente aquella concesión por irregularidades en el procedimiento de origen y la administración municipal la canceló. Salir no fue un acto gratuito de voluntad política. La empresa recibió una indemnización de poco más de 35.6 millones de pesos, con cargo al erario, para dar por terminado lo que se había presentado como un acto de modernización.

Ya cancelado el título, en 2007 la sociedad mudó de nombre. El 12 de septiembre de ese año, por testimonio 7078 del notario de Puebla Humberto Barbosa López, Mexicana de Mantenimiento de Alumbrado quedó como Citelum México.

Ahí está el dato que debería cerrar el debate sobre si “se exageró” en 2003. No se exageró: se anticipó. La ciudad pagó para deshacer un negocio que, según la denuncia, nunca debió atarse de esa manera. Treinta y cinco millones no son el costo de un poste; son el precio de la prisa y de la vaguedad jurídica. Los denunciantes no cobramos esa factura. La cobró el municipio porque el título se firmó antes de haber sido sostenido.

La historia no termina en la indemnización. Tras la salida de MMA el Ayuntamiento asumió de forma provisional el servicio. Más adelante volvieron a aparecer, con otro membrete, razones sociales del mismo consorcio: Traffic Light y, de nuevo, Citelum México. Cada administración que las contrató lo hizo por su propio convenio. El patrón no necesita sumas ajenas: el alumbrado de Puebla regresó, una y otra vez, al universo empresarial que en 2003 recibió quince años con 49,999 acciones fijas en Citélum, S.A., y una sola acción en la socia catalana.

Conviene ser objetivos. Una denuncia no es una sentencia. El escrito de 2003 imputó simulación de figura jurídica, menoscabo al patrimonio y violaciones al marco de competencia; correspondía al órgano fiscalizador y, en su caso, a otras autoridades, acreditar responsabilidades individuales. Lo que sí quedó acreditado en los hechos posteriores —y ahora también en el testimonio notarial— es lo más simple y lo más grave: el título no sobrevivió el primer relevo de gobierno, nació de una empresa de capital fijo irrisorio y su ruptura costó 35.6 millones de pesos al erario. Si el acto hubiera sido impecable, no habría habido que declararlo inexistente ni indemnizar para salir.

También conviene no convertir esto en nostalgia de oposición. El problema no es que una empresa preste un servicio técnico. El problema es cómo se otorga, por cuántos años, con qué capital real, con qué contraprestación, con qué reversión de bienes y con qué posibilidad de que otros compitan. Cuando el procedimiento se encoge, el mercado se cierra solo. Cuando el Cabildo no decide con claridad, el presidente municipal gobierna como si el colegio fuera un adorno. Cuando se mezcla alumbrado con semáforos, se toca el tránsito, un ámbito que la Constitución local no entrega con la misma holgura. El objeto social reformado en diciembre de 2002 ya hablaba de semáforos; el título de enero de 2003 los metió en el paquete.

Hay quien dirá que 35.6 millones parecen una nota al pie. Al erario no le importan las proporciones literarias. Cada peso que se va en indemnizar un contrato mal nacido es un peso que no pavimenta, no ilumina una junta auxiliar y no fortalece la hacienda que todos declaran defender en campaña. La oposición de 2003 no pidió que Puebla se quedara a oscuras. Pidió que la luz no se concesionara a oscuras.

No se trata de reabrir un expediente para saldar cuentas personales. Se trata de recordar que los documentos existen, las fechas existen, las actas notariales existen y las cifras existen. El 25 de noviembre de 2002 se constituyó la sociedad. El 22 de enero de 2003 se firmó el título. El 10 de abril se protocolizaron los poderes y la lista de acciones. El 8 de agosto se denunció. En 2005 se pagaron 35.6 millones para desarmar lo firmado. En 2007 la sociedad cambió de nombre ante notario. Después el servicio volvió a contratarse, administración por administración, con empresas del mismo grupo. Esa secuencia no pide interpretación. Pide método: advertir a tiempo sale más barato que indemnizar tarde.

Puebla ha discutido durante veinte años el alumbrado como si fuera un tema de focos. Es un tema de Estado municipal: legalidad, competencia y patrimonio. Los diputados que firmamos aquella denuncia no éramos profetas. Éramos, con todos nuestros defectos de fracción y de época, legisladores que leyeron un contrato de quince años otorgado a una empresa cuya serie fija era de un peso y 49,999, y preguntamos lo único que debía preguntarse: ¿quién gana, ¿quién paga y quién responde? La ciudad ya conoce la respuesta en pesos. Falta que la conozca, de una vez, en reglas que no se vuelvan a firmar de prisa.

¿O no lo cree usted?

 

Al diablito lo delató el calor

  

Al diablito lo delató el calor


Existía, pero las autoridades la trataron como paisaje.

Rodolfo Herrera Charolet

Cuando un ciudadano común se cuelga de la red eléctrica sin pagar, se dice que pone un “diablito”. En Puebla el término ya es de uso doméstico: un alambre, un gancho, un medidor intervenido y listo. Tan común se volvió que dejó de escandalizar. El problema empieza cuando el diablito deja de ser casero y se convierte en industria.

Conectar más de mil equipos que echan calor las veinticuatro horas, a la vista de vecinos, policías y autoridades, ya no es picardía de barrio: es una instalación que respira, zumba y calienta. Y el calor, tarde o temprano, delata.

En Tlaola, municipio indígena de la Sierra Norte, con poco más de veinte mil habitantes y mayoría náhuatl, las autoridades federales y estatales aseguraron un predio que primero se anunció con cerca de trescientos aparatos y, al hacer el inventario definitivo el 11 de septiembre, quedó en mil treinta y dos equipos de posible criptominería, más switches, antenas satelitales, transformadores y cableado de potencia.

No eran computadoras de oficina. Eran máquinas especializadas —GPU y equipos tipo ASIC— pensadas para un solo oficio: resolver operaciones matemáticas a gran velocidad a cambio de activos virtuales. Comprar, poseer o comercializar criptomonedas no está prohibido en México. Lo que sí entra al Código Penal es robar el fluido eléctrico que mantiene encendidas esas máquinas y, si se acredita, usar los activos para dar apariencia legal a dinero de origen ilícito.

Una criptomoneda es un activo digital que no emite un banco central. La pregunta, entonces, no es el bitcoin: es por qué tantas máquinas. Cada una consume electricidad y despide calor. Mil treinta y dos, día y noche, no se esconden detrás de una cortina. Huelen a servidor, suenan a ventilador y calientan el predio.

En Tlaola el diablito no era un gancho: era una toma irregular ligada, según la SSP, al sistema hidroeléctrico de Necaxa. El pueblo pobre pagaba —o dejaba de pagar— la luz de una operación que no cabía en la economía local.

Las criptomonedas sirven para intercambiar valor sin intermediario bancario. También sirven, cuando se quiere, para mover recursos con menos rastro que un fajo de billetes. De ahí que la Fiscalía General de la República investigue no solo el robo de energía, sino el destino de lo minado. Minar no es delito; minar con luz hurtada y, acaso, lavar con lo minado, sí puede serlo. La distinción importa. Sin ella todo se vuelve rumor.

El rumor, sin embargo, no nació solo de las máquinas. Semanas antes, el 10 de julio, había sido detenido Ángel Miguel Garrido, hasta entonces director de Seguridad Pública de Tlaola, junto con Evencio Rosas Luna, de Tlapacoya, y Manuel Martínez González, de Jopala. La carpeta ministerial los señala por proteger a un grupo que operaba un laboratorio clandestino de drogas sintéticas en la ruta de Tlaola, en los límites de Jopala y Tlapacoya. Según estimaciones de la SSP, aquel narcolaboratorio generaba ganancias superiores a los dos mil cuatrocientos millones de pesos. Un golpe de esa magnitud no se planta en la sierra como se planta un milpa. Requiere camino, silencio y, según la acusación, mirada a otro lado.

Simón Garrido Morgado, alcalde panista de Tlaola, no está sentenciado. Está bajo la lupa. El titular de la SSP, Francisco Sánchez González, lo dijo sin rodeos: en un municipio, el que se entera —o debería enterarse— es el policía, el director y el alcalde. “Y pareciera que nadie se entera de lo que sucede.” La frase es institucional y, a la vez, una pregunta. Cuesta creer que el presidente municipal no supiera lo que hacía su mando de seguridad; cuesta creer que no advirtiera una granja de más de mil equipos en un pueblo donde casi todo se sabe. Eso, hoy, es sospecha e imputación en sentido político y ministerial, no sentencia. La salvedad hay que dejarla clara: una cosa es lo que se investiga y otra lo que un juez ha declarado.

En el Registro Público de Comercio aparecen, en MOPAMPA —sociedad microindustrial de giro agroalimentario, no de minería ni de energía—, la madre del alcalde en funciones, Margarita Morgado Viveros, fallecida en 2025, y su esposa, Rubí Nolasco Cruz. El exdirector de Seguridad Pública, Ángel Miguel Garrido, no figura en esos folios. Por ahora no consta parentesco publicado entre ambos Garrido. Pero en un pueblo chico los apellidos cuentan, y el silencio fabrica clan.

Ese es el contraste que en pueblo pobre no pasa inadvertido. Tlaola no es parque industrial. Es sierra, milpa, jornal y tienda de abarrotes. No hace falta inventarles delitos que el expediente no ha publicado. Basta el dato social: el vecino no discute teoría económica; pregunta de dónde salió el capital, qué venden y a quién. El diablito casero nunca produjo socias mercantiles. El diablito industrial, a veces, sí produce preguntas.

La región no es inocente de historia. Por ahí corre el viejo huachicol de ducto y el más nuevo huachicol eléctrico. El sistema Necaxa, del que según la SSP se alimentaba la toma irregular, es el hilo que ata esta granja a otras ya halladas en la Sierra Norte. La granja de Tlaola y el narcolaboratorio en los límites de Jopala y Tlapacoya no son caprichos caídos del cielo: son la actualización de un oficio —robar energía, convertirla en valor, esconder el origen— con máquinas que no se apagan.

Al diablito chico lo delataba el medidor. Al diablito grande lo delató el calor. Mil equipos no se refrigeran con un ventilador de recámara. Tampoco se instalan sin que alguien abra la puerta, mire para otro lado o cobre por no ver. Que las autoridades “no la vieran” es la parte más difícil de creer. Existía. Zumbaba. Calentaba. Y, como suele ocurrir en estos pueblos, cuando por fin la vieron ya estaba armada la pregunta que queda en la plaza: no solo quién conectó los cables, sino quién permitió que el diablito creciera hasta volverse granja, y cómo, en un pueblo pobre, madre y esposa del edil figuran como socias en un municipio sin industria mientras el resto seguía pagando la luz —o apagándola— a la hora de siempre.

¿O no lo cree usted?

La Navidad y el 15 de septiembre

 


La Navidad y el 15 de septiembre

La Nochebuena mexicana está acompañada por platillos típicos, pero también por familia y amigos.

Por Jesús Horacio Cano Vargas

 

Estamos en las fechas en que es como la Navidad de México. Quizá yo era de esos tíos amargados que cada 15 o 16 de septiembre, vaya, quizá desde el 13 con lo de los Niños Héroes, empezaba a gruñir y a “destapar” las verdades históricas. Por ahí deben de estar los textos que escribía cada mes de septiembre, y con eso de que he dicho que escribir compromete. Pero caray, quizá pecaba de frío, negando el tremendo romanticismo que hay en las celebraciones de nuestra Independencia y todo lo que hay alrededor, sobre todo, reconocer lo bien que nos hace.

 

Lo de la Navidad lo digo por los efectos similares que produce. Muchas familias se juntan para cenar, esperando la medianoche para gritar ¡Viva México! Esa noche no se cena cualquier cosa, así como en Navidad hay platillos típicos de la temporada. Esa noche los mexicanos nos vestimos de “mexicanos” y celebramos el ser mexicanos. Estoy cierto de que estos días los índices de delitos dolosos deben de ser menores. Quizá suban los accidentes relacionados con el alcohol o una que otra riña provocada por aquello de sentirnos mexicanos y tomar tequila en exceso, pero delitos dolosos no.

 

Los niños se disfrazan de Miguel Hidalgo , Morelos. Allende, uno que otro con el que me identifico lo hace de Agutín de Iturbide. Y no solo eso, así como en las pastorelas cerca de la navidad, los niños también hacen representaciones, en esta temporada no lo hacen sobre el nacimiento del Dios vivo, lo hacen emulando como habría sido el grito de Hidalgo

 

Es la noche donde, como buenos mexicanos, nos reunimos a escuchar canciones mexicanas, o sea, mariachi y banda. Así como Luis Miguel tiene su disco navideño, por supuesto que está “México en la Piel”, que ya es tradicional en esta temporada. Así como los villancicos, cada año escuchamos las mismas canciones por la misma temporada. Conforme se acerca el 16, la intensidad se acrecenta, el mismo 16 nos podemos encontrar cantando las varias tradicionales canciones mexicanas.

 

¿Qué otra cosa, con más romanticismo, que honrar la memoria de unos jóvenes, que les decimos niños, los cuales, quizá con poco éxito, pero tuvieron la gallardía de defender su patria? Este relato, en primaria, siempre provocaba un tremendo orgullo. Llegué a pensar: quién fuera niño héroe para defender a la patria como aquellos valientes jóvenes. Con lo que provoca, no me quiero detener, al menos hoy, en la veracidad de los hechos que nos repitieron hasta el cansancio en la escuela.

 

Y el Padre de la Patria, en un país donde somos hijos de nuestra madre y muchas veces el padre está ausente, decirle “Padre de la Patria” a un sacerdote (en un país católico), que además tiene una pinta de bueno, al menos como nos lo pintan, sin duda es una gran idea. Sí, ya sabemos que lo que llamamos inicio no tiene nada que ver con lo que llamamos consumación de Independencia; no son eventos conexos. Vaya, no hay causa-efecto entre los dos. Pero en verdad que esa feliz historia del sacerdote que repica las campanas y llama al pueblo a pelear por una nación, desafortunadamente, no nos dio la Independencia. (Lo tenía que decir).

 

Quizá es que estoy madurando, o mis hijos me han hecho disfrutar más los momentos, pero ahora creo que sí necesitamos ese tipo de historias que nos hagan inflamar nuestro pecho y sentirnos orgullosos de lo nuestro. Vaya, ojalá hubieran sido más verdaderas, pero pues siempre necesitamos cierta ilusión.

 

Y ustedes, ¿ya le hicieron su cartita a Miguel Hidalgo? Yo, como mi mamá es michoacana, prefiero hacerle mi carta y dejar mi zapato el 30 de septiembre con José María Morelos.

 

Apunte al aire

 

El mes de septiembre se seguirán destapando candidatos. Dejaré de lado a los candidatos en San Martín Texmelucan. No hay mucha novedad. Nadie ha hecho algo extraordinario para cambiar el statu quo. Lo digo con todo lo que eso significa. Si alguien aún no lo ve, manden mensaje a mis redes, con gusto les explico.

 

Pero veo otros municipios donde una Carolina Fernández, en San Pedro Cholula, levanta la mano fuerte, mostrando que tiene cómo competir; o una Isabel Fernández, en San Andrés, que en su papel de oposición cuestiona las acciones de la presidenta municipal, diciéndole a su partido que ahí está. Por mencionar dos nombres en ciudades de la zona conurbada que, además, son claves en el 2027.

 

La constante en la mayoría de los municipios y estados es esa: la competencia, como lo he dicho, está en la Cuarta Transformación. Afuera, lo siento, la caballada está flaca. Los demás partidos no están haciendo su chamba de representar a la parte de la sociedad que les corresponde. Quizá ya son anacrónicos, pues parece que no responden a las nuevas demandas y formas de la ciudadanía. Por hoy, no veo cómo, a pesar de los errores de la Cuarta Transformación, la oposición pueda ganar mucho terreno.

 

Para cualquier comentario puedes contactarme en mis redes sociales; en X como @HoracioCanoV; en Facebook como Horacio Cano o en Instagram como @horaciocanoabogado

 

 

 

 

Las lecciones de Apolonio en Texmelucan

 Las lecciones de Apolonio en Texmelucan

Para ganar elecciones más vale ver ala historia y aplicar las fórmulas que sí funcionan.

Jesús Horacio Cano Vargas

 

Hace poco platiqué con Rodolfo Herrera Charolet. ¿De qué platicamos? De qué más, si no es de San Martín, es un tema que nos une. De hecho, por eso nos conocimos. En ese tiempo él era muy crítico de la administración de la que yo era parte. Nos presentó un amigo en común, hoy funcionario de primer nivel del gobierno del estado. Platicamos, pude aclararle algunos puntos, pero, con mucha congruencia, sostuvo su dicho sobre algunas otras cosas. Con el tiempo nos hicimos buenos amigos.

 

En específico, platicamos de cuando el PAN ganó por primera vez San Martín. Ni se emocionen, panistas, hoy no veo ninguna condición similar a la de entonces por la que ese partido pudiera dar la gran sorpresa y pasar de ser la quinta (o sexta) fuerza política del municipio a ganarlo. No fue fortuito, ni un acto de magia, más bien fue estrategia, estructura real, trayectoria del candidato y cercanía con esos factores reales del poder en San Martín, pero también con el ciudadano de a pie.

 

En 1987, cuando era difícil para cualquier partido de oposición arrebatarle un triunfo al PRI, Apolonio Méndez Meneses lo consiguió en San Martín. Él era Ingeniero Químico, egresado de la Universidad de las Américas, es decir, tenía la preparación profesional. Pero, como ya advertimos, no solamente se requiere de una sólida experiencia profesional; para ganar elecciones se requiere aún más.

 

Primero, el trabajo de terreno. En una época en que el PRI parecía invencible, Apolonio y el entonces joven panismo Texmeluquense construyeron una estructura de proximidad: visitas casa por casa, atención a problemas cotidianos y, sobre todo, soluciones concretas. No promesas vacías. Tan las cumplió que en las siguientes elecciones ganó de nuevo el PAN y no solo eso, su trayectoria política dice aún más: después de ser presidente municipal fue diputado federal en dos ocasiones (1994-1997 y 2006-2009) y senador suplente por unos meses. Siempre desde el PAN. Siempre con el mismo perfil: técnico, serio, de resultados.

 

Podría decir que Apolonio es el político contemporáneo más prominente de Texmelucan, o qué actor político de fines del siglo XX y principios del XXI ha ocupado tantos cargos de elección popular. Si alguien sabe, por favor, hágamelo saber.

 

Rodolfo Herrera Charolet fue uno de sus amigos más cercanos y, además, socio en una de sus empresas. Según me cuenta Rodolfo, coincidieron en la UDLA en 1977, cuando ambos cursaban Introducción a la Contabilidad: Apolonio estudiaba la maestría y Rodolfo iniciaba la licenciatura. Y cuando Apolonio se dedicó de lleno a la política, Rodolfo también lo hizo. Vaya, se acompañaron. Está documentado. Me atrevo a decir que, conociendo a Rodolfo, fue clave en esos dos trienios en donde el PAN gobernó de forma continua Texmelucan. No se ha vuelto a repetir. Vaya, fue una especie de reelección de facto. El proyecto tuvo continuidad.

 

Pero… esta historia viene a colación y a la pregunta forzada: ¿dónde nació realmente la estrategia para ganar Texmelucan? ¿Cómo se unieron los tres amigos, Rodolfo, Apolonio y Heriberto, en uno o varios proyectos? Estamos ante las “estructuras invisibles”, como las llama el propio Rodolfo en un documento sencillo, pero revelador, que gentilmente me regaló. Cuando lo leí, me vino a la mente ese detalle: nadie lo vio venir y el PAN ganó la presidencia… ante la sorpresa de los priístas.

 

Rodolfo logró ser diputado por un partido que no existía antes de esa elección en la entidad, donde la misma estructura invisible le arrebató la diputación a su compañera en Teziutlán (municipio donde también ganaron la presidencia). Poco antes, en el PRD, Rodolfo entregó a Miguel Barbosa Huerta la presidencia del perredismo poblano, siendo miembro de la Dirección Estatal Provisional que organizó las elecciones internas.

 

Un PRD sin estructura real, donde la maquinaria priísta-barbosista y aliados le arrebataron el control a Mario Vélez Merino y a la entonces diputada, la texmeluquense y amiga mía Laura Roldán Rubio.

 

¿Fue acaso una venganza de Rodolfo cuando ambos pretendieron expulsarlo del perredismo… o fue simplemente circunstancial? Conociendo a Rodolfo, mejor pregúntenle. Esa ya es otra historia que me tendrá que contar.

 

Apunte al aire

 

Hoy se habla de “estrategia electoral” en Texmelucan. Conviene voltear a ver ese antecedente. No se trata solo de redes, de spots o de alianzas de último momento. Se trata de trayectoria laboral y profesional que genera confianza, y de redes humanas que operan lejos de los reflectores.

 

¿Se puede replicar hoy?

 

Depende. Si algún partido o coalición apuesta por perfiles con antecedentes laborales sólidos, ingenieros, abogados, administradores que hayan demostrado capacidad fuera de la política, pero también dentro, y por esas estructuras que no se ven pero que funcionan, entonces sí. Si sigue privilegiando al “candidato mediático” o al “operador puro”, difícilmente. Hoy el presidente municipal cumple con un antecedente laboral sólido; quizá hace falta que afine su estrategia y su estructura para lograr la reelección.

 

Apolonio Méndez Meneses no fue un producto de marketing. Fue un profesional que se metió a la política y demostró que se puede gobernar con conocimiento y resultados. Esa es la verdadera estrategia que le dio el triunfo al PAN en Texmelucan hace casi cuatro décadas.

 

La política no es para improvisados. Las estructuras invisibles, esas que nadie ve venir, siguen siendo las que más sorpresas dan. Las que más elecciones ganan.

De Buena Fuente

 Toño cae en Teziutlán

El personaje con mejores números para la alcaldía de Teziutlán… pero por el PAN, Toño Vázquez echó por la borda el apoyo del gobernador Alejandro Armenta.

Organizó una reunión con promotores de CONAFE, misma que se convirtió en un “baile de perreo”.

Si en MORENA México ven el video, van a descalificar al actual delegado de la Secretaría de Desarrollo Rural.

…

¡Ay Nay!

Qué decir de Nayeli Salvatori, la diputada local de MORENA.

Si bien alcanzó a librar el escándalo por su protección a Ariana Ferreris, no pudo contra el tsunami del podcasts “Descasadas”.

Ariana destacó por manejar ebria con sus hijos a bordo. Trató de culpar a los policías de San Andrés Cholula de violencia. Y luego reveló muchas cosas presuntamente ilegales (buscar en internet el tema).

Bueno, el caso es que Nayeli está fuera de la contienda por la alcaldía de San Pedro Cholula para las elecciones del 2027, del 2030 y del 2033, por lo menos.

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Cinco años… a la basura

Ariadna Ayala, presidenta municipal de Atlixco está em crisis.

Si bien no quiere buscar la reelección, si quiere ser candidata a diputada federal.

Mmmmm.

Su Secretario de Seguridad Pública fue detenido.

Entre peras y manzanas, la autoridad política de Ariadna se desplomó.

No está descalificada, pero si debilitada.

Y el más afectado es su Tesorero.

Su candidato.

En balde cinco años de campaña.

Se ve, se siente, candidato emergente.

Tip: ”Militia est vita”.

…

Bye wera de MORENA

Y bueno.

“Ya bajaron” a la güera de MORENA.

Después de “bañarse” en champagne, durante su cumpleaños y “subirlo a redes”, no queda más que decirle:

Gracias por participar.

Y así le dijeron.

Lástima güerita.

…

Filo, pero no sea “Sar-miento”

Con el relevo del Secretario de Seguridad Pública el Cuautlancingo, no gana la sociedad.

Políticamente gana el exalcalde Filomeno Sarmiento.

El Partido Acción Nacional mantiene su presencia y preferencia electoral.

Puede alcanzarle o no, pero de que está, está.

Mejor que sea Filo y no Sar-Miento.

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Gracias Grace, dicen Nora y Toño

Y la caída de Grace ¿A quién beneficia?

Si pretendía se candidata a diputada federal por el distrito 11 de Toño López, pues qué le digo.

Toño dice: Gracias Grace.

Si quería el distrito 12 de Nora Merino, pues qué le digo.

Nora está muy agradecida con Grace.

Punto.

He dicho y he escrito.

… 

Ni Obama

Hay más gobernantes de MORENA en la cárcel, que cuando gobernaba el PRI. Y eso no lo defiende, ni Obama.

… 

El Verdugo

Si en Colombia no dejaron entrar a los equipos de rescate (tras el sismo). El Verdugo dice: ¿Qué se espera “el Andy” con los gringos?

…

De Buena Fuente, no es la mejor columna política, pero tiene… a los mejores lectores.

cmaciaspalma@yahoo.com.mx

Por: Carlos Macías Palma Ver menos


El ciclo sin fin A toda demanda debe haber una solución, pero también cada solución tiene una demanda.

 


El ciclo sin fin

A toda demanda debe haber una solución, pero también cada solución tiene una demanda.

 Horacio Cano Vargas

David Easton decía que en el ecosistema político había inputs y outputs. Le quito lo pretencioso a mi oración y lo dejamos en demandas y soluciones. Los ciudadanos piden al gobierno resolver. Cada input debería generar uno o más outputs, pero seguramente esas soluciones generan más demandas. Las necesidades siempre van a existir y por regiones son las mismas.

 

Ya lo he dicho, si abrimos cualquier periódico en alguna parte de nuestro país o de alguna ciudad latinoamericana las demandas serán las mismas: inseguridad, falta de infraestructura, desempleo falta de servicios públicos: agua potable, bacheo, etc. Vaya, los consultores políticos a veces se quiebran demasiado la cabeza, los problemas por lo general son los mismos y las preocupaciones saltan a la luz. Por ejemplo en México la mayor preocupación de las personas que viven en las ciudades es el descuido de la infraestructura.

 

Las respuestas generan vacíos en otros rubros ¿por qué? Los recursos son finitos y las necesidades infinitas. Si tapas un hoyo el reto será no destapar otro hoyo. Y aunque tengas cuidado y no destapes otro, estoy seguro que aparecerán más. Vaya y no solo hablamos de baches.  Seguro habrá inputs demandando formas diferentes para solucionar el problema, ahí tenemos el tema de la mejora de la movilidad, que si es mejor más RUTA o hay que innovar con el transporte por cable.

 

Ustedes me dirán, en ciudades de países con economías boyantes, no tienen los problemas que antes describí. Quizá no, pero siempre hay demandas de la ciudadanía, y más fuertes. El desarrollo de una sociedad tiene mucho que ver en que tan organizados estén para llevar a las autoridades sus demandas.

 

O sea, por más avance que tenga un gobierno, siempre habrá demandas ciudadanas, es más, por lo dicho, a mayor desarrollo más demandas, más específicas pero también más constructivas. Una democracia deliberativa naturalmente genera una mayor interacción entre ciudadanos y sus autoridades. Solo hay una forma de hacer frente a esta realidad, el dialogo continuo legitimando a los organismos intermedios de la sociedad y con eso dar equilibrios lo que significa gobernabilidad.

 

Apunte al aire

 

Decía un Facundo Cabral: “Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son, y cuando las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor.” Y así sigue, yo solo tomo eso y reformulo la cita para inventarme algo así: Hasta que el pueblo las hace suyas, las fiestas populares, fiestas populares no son, y cuando las festeja el pueblo, ya nadie sabe el organizador.

 

Así pasa en la feria del Chile Poblano de Tlanalapan, aunque muchos se esforzaron por adueñarse del evento, lucir, saludar con sombrero ajeno pues, el evento es del pueblo. Aunque no hay fiesta del pueblo que no sea oportunidad para placerse de políticos, si no es terreno fértil para hacerlo, dejaría de ser una fiesta del pueblo. Vaya no por nada dicen que son los famosos “baños de pueblo”.

 

Debo de decir que es de reconocerse este gobierno municipal ha impulsado como nunca antes el evento. Sin apropiárselo, dándole su lugar y su impulso. Me dicen que el Tecnológico de San Martín se ha involucrado con la capacitación de las cocineras de la región.

 

En fin, se vale impulsar y atender las demandas del pueblo, pero las fiestas del pueblo, del pueblo son y cuando eso pasa, no se sabe el organizador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Austeridad Republicana

 


 Análisis del video de Minuto Crítico sobre los “privilegios” de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).El contenido es un comentario político de tono sarcástico e irónico que confronta el discurso de austeridad y “bajar del pedestal” de los nuevos ministros (electos tras la reforma judicial) con gastos y estructuras reportados en 2025-2026. Usa el contraste con críticas previas (como las a la Corte anterior o el Toalla-gate de Vicente Fox) para señalar hipocresía. Los datos principales se basan en reportes periodísticos y documentos públicos, y en gran medida se sostienen.

Verificación de los hechos principales
  • Personal de apoyo por ministro (ponencias): Las cifras coinciden con reportes de julio 2026 (Infobae, El CEO y otros). Lenia Batres aparece con ~94-95 personas, Arístides Guerrero (a veces llamado “Chicharrón”) ~90-91, Yasmín Esquivel ~82-83, María Estela Ríos ~75-76, Loretta Ortiz ~74-75, Giovanni Figueroa ~71-72, Sara Irene Herrerías ~64-65 e Irving Espinosa ~61-62. Hugo Aguilar Ortiz (presidente) llegó a reportarse con más de 100 al inicio (heredados en parte de la gestión anterior) y luego redujo a alrededor de 45 (o menos en su ponencia personal; la Secretaría de la Presidencia tiene estructura adicional). El promedio se acerca a los “casi 80” que menciona el video. La SCJN ha respondido que no son solo “asesores” políticos, sino personal técnico-jurídico (secretarios de estudio y cuenta, auxiliares, etc.) necesario por la carga de trabajo, y que es una práctica institucional de larga data. Los sueldos de algunos puestos altos rondan los 90-124 mil pesos mensuales netos.
  • Camionetas: Se reportó la compra de nueve unidades blindadas (Jeep Grand Cherokee u similares) por un total cercano a 21-22 millones de pesos. Se justificaron por seguridad y blindaje; tras el escándalo se anunció que se reasignarían a juzgadores en riesgo real. El video señala la contradicción (“¿entonces sí las necesitaban o no?”), que es un punto retórico válido en términos de comunicación pública.
  • Togas: Documentos públicos confirman la adquisición de 12 togas (pares para sesiones ordinarias y extraordinarias) a un costo unitario de 22-24 mil pesos, con un total aproximado de 294-300 mil pesos, destinadas a seis de los nueve ministros (los que no las tenían de gestiones previas). Se confeccionaron a medida. La comparación con el Toalla-gate (toallas de ~3,600 pesos criticadas en el sexenio de Fox) es retórica y efectiva para el tono del video, aunque la escala y el contexto son distintos.
  • Servicios de alimentación: El Órgano de Administración Judicial (OAJ) adjudicó contratos por hasta ~331 millones de pesos para 2026 (comedor institucional central + coordinaciones regionales). Incluye menús de cuatro tiempos con especificaciones detalladas (carne magra, pollo sin piel, pescado sin espinas, etc.) y un volumen alto de servicios (cientos de miles a más de un millón). Es para el personal del Poder Judicial en general, no exclusivamente para los ministros. El video lo presenta de forma hiperbólica (“¿y tú haces fiesta porque tu jefe paga pizzas?”), lo que refuerza el contraste con el discurso de austeridad.
  • Ceremonia de purificación y bastones de mando: Costó exactamente 1 millón 254 mil pesos (logística: baños portátiles —incluyendo VIP—, audio, catering, templete, etc.), realizada el 1 de septiembre de 2025 en el Zócalo. Se invocó humildad y cercanía con pueblos originarios. No se reportaron pagos a los participantes indígenas ni por la elaboración de los bastones (que según la Corte fueron aportados por representantes de comunidades). El contraste entre el discurso simbólico y el gasto en logística es uno de los puntos más fuertes del video.
Fortalezas del argumento del video
  • Hipocresía y óptica política: El núcleo es sólido. Los nuevos ministros (muchos afines al proyecto de la reforma judicial) llegaron criticando la “burbuja” y los privilegios de la Corte anterior. Gastos simbólicos o de alto perfil (camionetas de lujo, togas caras, ceremonia costosa) chocan con ese mensaje, especialmente en un contexto de austeridad republicana y promesas de cercanía con “el pueblo”. La ironía funciona bien para audiencias críticas del gobierno actual.
  • Datos verificables: Se apoya en cifras públicas o filtradas que medios independientes han confirmado. No inventa números mayores.
  • Continuidad histórica: Señala que los privilegios “se ven escandalosos desde fuera y perfectamente razonables cuando uno ya ocupa el despacho”, un patrón común en el poder (no exclusivo de esta Corte).
Limitaciones y matices
  • Contexto operativo: La SCJN maneja una carga alta de asuntos (acciones de inconstitucionalidad, controversias, amparos, etc.). Las ponencias grandes no son nuevas; la Corte anterior también tenía estructuras amplias (algunos reportes hablaban de miles de trabajadores bajo la presidencia previa). Reducir drásticamente el personal podría afectar la productividad. La SCJN ha defendido esto explícitamente.
  • Escala y alcance: El contrato de alimentos es institucional (para cientos o miles de empleados del Poder Judicial), no un “banquete privado de ministros”. Las camionetas se justifican por riesgos reales de seguridad para altos funcionarios. Las togas son indumentaria ceremonial estándar en muchos tribunales.
  • Comparaciones selectivas: El video enfatiza el presente y omite o minimiza detalles de la Corte anterior o de otros poderes (Ejecutivo, Legislativo) que también tienen estructuras grandes y gastos en seguridad/alimentación. El Toalla-gate es un recurso retórico efectivo pero de otra época y escala.
  • Timing: Los reportes de camionetas, togas y ceremonia son de finales de 2025/inicios de 2026 (primeros meses de la nueva integración). Los de personal son más recientes (julio 2026). El video presenta un panorama consolidado de “cinco meses después”.
Conclusión
El video es un ejemplo efectivo de crítica de opinión que usa datos reales para denunciar inconsistencia entre discurso y práctica. Funciona como “gotcha” político: muestra que el cambio de titulares no eliminó automáticamente las estructuras y gastos que antes se criticaban. Es legítimo cuestionar la austeridad selectiva y el simbolismo (ceremonia de humildad + baños VIP + camionetas millonarias).Sin embargo, no es un análisis técnico profundo del presupuesto del Poder Judicial ni de la necesidad operativa de las ponencias. Es más un ejercicio de accountability mediático y de contraste ideológico, típico del estilo de Minuto Crítico. La discusión de fondo sigue abierta: ¿cuánto personal y qué nivel de seguridad/comodidad son razonables para un tribunal constitucional en México, y cómo se equilibra eso con el discurso de “gobierno del pueblo”? Los números están ahí; la interpretación depende del lente político del espectador.



Reproducción de contenido:

La nueva Suprema Corte prometió acabar con los privilegios, pero los números cuentan otra historia. Decenas de asesores por ministro, camionetas millonarias, togas de lujo y contratos de alimentación reav

 

¿Te acuerdas cuando este señor se indignaba? 50 abogados, 50 abogados. Tiene cada ministro más personal de apoyo administrativo. Tiene 50 abogados.

 

Pues la Suprema Corte de Acordión tiene en promedio casi 80 por ministro. Leña Batres, 94. Aristides Guerrero, 90.

 

Yasmín Esquivel, 82. María Estela Ríos, 75. Loreta Ortiz, 74.

 

Giovanni Figueroa, 71. Sara Irene, 64. Irvin Espinosa, 61.

 

Y el presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar, llegó a tener más de 100 asesores en su ponencia, aunque luego redujo la cifra. La nueva Suprema Corte prometió bajarse del pedestal, pero cinco meses después, la austeridad terminó con nueve camionetas que costaron 22 millones de pesos porque no quisieron usar las que tenían los ministros anteriores. Ante el escándalo, primero justificaron diciendo que eran necesarias por el blindaje y su seguridad, pero después dijeron que serían reasignadas a juzgadores verdaderamente amenazados.

 

¿Entonces ellos sí las necesitaban? ¿O no? ¿Y también necesitaban comprar togas de 24 mil pesos cada una? ¿Y esos son los que se quejaban por los 3 mil 600 pesos que costaba una toalla en el Toalla Gate de Fox? Y bueno, ni hablar de sus comidas porque el órgano de administración judicial contrató servicios de alimentación por hasta 331 millones de pesos durante 2026. ¿Y tú haces fiesta porque tu jefe paga pizzas para que te quedes el viernes hasta tarde? Los anexos del servicio de alimentos describen menús de cuatro tiempos, dos opciones de sopa, carne magra, pollo sin piel, pescado sin espinas, guarniciones, postres y presentaciones para llevar. La ceremonia de purificación y entrega de bastones de mando nos costó un millón 254 mil pesos, mientras la ceremonia invocaba humildad y cercanía con los pueblos originarios.

 

Así que los nuevos ministros llegaron acusando a sus antecesores de vivir en una burbuja y parecen haber descubierto rápidamente que los privilegios se ven escandalosos desde fuera y perfectamente razonables cuando uno ya ocupa el despacho. Y para que este contenido se le muestre a más personas, síguenos, comparte e interactúa y te leemos en los comentarios.