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Cholula: el túnel cerrado y la herida abierta

Cholula: el túnel cerrado y la herida abierta

En un país donde los vestigios del pasado son a menudo víctimas de la desidia del presente, el reciente vandalismo en la zona arqueológica de Cholula no solo grafitea muros, sino que mancha también la responsabilidad de las autoridades culturales. Esta mañana, los accesos al túnel subterráneo —uno de los íconos turísticos y patrimoniales de Puebla— amanecieron con pintas que indignaron a vecinos y visitantes. No es para menos: el paso lleva cerrado desde 2022, oficialmente por obras de mantenimiento y modernización, pero sin avances visibles ni fecha de reapertura.

La noticia no es solo el grafiti, sino la omisión persistente del INAH, que hasta el momento no ha emitido pronunciamiento alguno sobre los daños ni sobre la restauración del sitio. A tres años del cierre, la falta de claridad sobre el destino del túnel arqueológico alimenta la percepción de abandono, mientras el deterioro se acumula al mismo ritmo que la indignación ciudadana.

Cholula, con su pirámide milenaria y túneles prehispánicos, es más que una atracción turística: es símbolo de una identidad cultural que exige cuidado, no solo en los discursos oficiales, sino en la práctica cotidiana de protección al patrimonio. El silencio institucional tras el acto vandálico no solo agrava el daño físico, sino que profundiza el vacío de gestión que desde hace años mantiene la entrada cerrada... y la herida abierta.

Colección de cráneos humanos tallados

Colección de cráneos humanos tallados

 El Museo Casa del Mendrugo en Puebla reveló recientemente los secretos detrás de una singular colección arqueológica donada por el abogado Jorge Roberto Ortiz-Dietz. Esta colección incluye cráneos humanos tallados con representaciones de seres míticos, animales y plantas, lo cual fue investigado durante ocho años y ha resultado en la publicación del libro Más Allá de la Muerte, en colaboración con la UNAM.

Ramón Lozano Torres, presidente de la Fundación Casa del Mendrugo, lideró el estudio al descubrir estos artefactos en condiciones precarias. Decidido a preservarlos, contactó a Ortiz-Dietz, quien donó la colección antes de su fallecimiento. El análisis reveló que los cráneos fueron deformados desde la infancia para señalar a figuras prominentes de las comunidades prehispánicas y contienen grabados similares a los de códices mixtecos, sugiriendo conexiones culturales con Oaxaca.

La presentación del libro está programada para el 14 de noviembre de 2024 en la Casa del Mendrugo, y la colección se considera un aporte invaluable al estudio de las culturas antiguas en México.

Encuenran osamentas humanas en el antiguo hospital de San Roque

 Al interior del antiguo Hospital de San Roque, en la capital de la entidad, un equipo de expertos ha recuperado evidencia de al menos nueve esqueletos humanos completos y numerosos restos óseos dispersos, algunos depositados en la que debió ser una fosa común y otros que muestran episodios violentos.

Se han encontrado 9 esqueletos y huesos dispersos que corresponden a mujeres embarazadas, nonatos y un individuo fallecido por traumatismo craneoencefálico.

Este último caso, comenta la arqueóloga responsable del proyecto de salvamento, Elvia Cristina Sánchez de la Barquera Arroyo, es el de un individuo masculino que murió entre los 40 y 45 años de edad, y cuyo cráneo presenta dos lesiones en la región central del hueso frontal.

Descubierto por la arqueóloga Brenda Suárez, y analizado por la bióloga Felicitas Rojas, el cráneo de dicho hombre, al no mostrar evidencias de recuperación ósea, indicaría que el par de heridas le causaron la muerte por traumatismo craneoencefálico.

Un del Centro INAH-Puebla, señala que otras osamentas que llaman la atención son las de dos mujeres, localizadas en distintas unidades de excavación por el arqueólogo Carlos Morales, cuyas costillas contenían huesos de nonatos con diversos estados de gestación. El hecho de que en otros sedimentos también se han ubicado restos de nonatos, “indica que hubo abortos al interior del lugar y que eran arrojados a las fosas”.

Fundado por miembros de la Orden de la Caridad del Mártir San Hipólito, el Hospital de San Roque se creó para atender a los españoles que venían al Nuevo Mundo, siendo Puebla un punto medio entre Veracruz y la capital de la Nueva España.

Los hallazgos registrados por el equipo, integrado también por el arqueólogo Jorge Luis Rosales, corresponden a esqueletos en posición anatómica, entierros secundarios y numerosos huesos dispersos ubicados en los patios del inmueble hasta ahora excavados, por lo que no se puede hacer referencia a un panteón o un lugar específico para depositar los cadáveres.


Cabe destacar que aunque muchos de los restos humanos son de época virreinal, dada la presencia cercana de algunos tiestos vidriados y cerámicos, algunos no son tan antiguos y podrían corresponder al siglo XX, de acuerdo con su ubicación en estratos superiores de tierra y por el material asociado a estos.

En el año 2020, cuando los arqueólogos del Centro INAH Puebla, Sergio Suárez Cruz y Manuel Melgarejo Pérez, inspeccionaron el sitio, ya se vislumbraba la abundancia de restos óseos en el suelo del inmueble, por ello recomendaron desarrollar el salvamento arqueológico, aunado a los antecedentes de excavaciones realizadas por la arqueóloga Citlali Reynoso, en las que también se encontraron huesos humanos, e incluso material cerámico y lítico del periodo prehispánico.

Lo llamativo, explica Sergio Suárez, es que no se han encontrado ataúdes, clavos u otros indicios de que los cuerpos recibieron cristiana sepultura. Al contrario, los restos han sido hallados debajo de los pisos en patios y en cuartos, detrás de escaleras o en los arranques de columnas.

Inclusive, uno de los contextos se localizó a dos metros de profundidad, sin indicios de que se hayan cavado fosas para su colocación, dentro de una capa de tierra arenosa, propia de cuerpos de agua.

“Considero que pudieron fallecer debido a una crecida del río San Francisco –cercano al antiguo hospital–, lo cual debería corroborarse con geólogos y otros expertos”, refiere la arqueóloga Sánchez de la Barquera.

Tras cerrar sus puertas como hospital en el siglo pasado, el edificio entró en una etapa de abandono que facilitó a los buscadores de tesoros entrar en él. Así, saquearon la fuente de su patio principal y su material constructivo, lo cal afectó la estabilidad estructural del inmueble.

Ahora, recuperado por la actual administración estatal, el antiguo Hospital de San Roque está llamado a convertirse en el Museo de la Talavera y Arte Popular de Puebla, como un foro de exposición para los creadores de las regiones indígenas de la entidad.

Ante ello, el proyecto de salvamento arqueológico del INAH inició el pasado 13 de diciembre y se estima que dure hasta julio próximo, en sus fases de campo y de gabinete, acompañando a la empresa encargada de la restauración ante la posibilidad de registrar más hallazgos arqueológicos.

Los restos óseos recuperados están en procesos de limpieza y registro, para después resguardarlos en el Centro INAH Puebla y realizar futuros estudios, entre ellos su fechamiento para precisar la antigüedad. Procesos similares seguirán los elementos cerámicos, incluido un grupo de nueve objetos de época virreinal –jarras, platos, entre otros– recuperados con más del 50 por ciento de sus partes, los cuales serán restaurados como parte del proyecto.

“Estamos realmente trabajando en las entrañas del sitio, y lo que hemos encontrado es una historia triste a nivel humano, por la forma en que muchos de estos cuerpos fueron arrojados a las fosas sin un orden legal y sin lo que se dice cristiana sepultura”, finalizó la arqueóloga Elvia Sánchez.

Descubren árbol sagrado y restos humanos de los mexicas



2012-10-07 | Ciudad de México, Pue.- Los restos de un tronco de encino, uno de los árboles sagrados de los mexicas, así como un depósito de restos óseos con más de 500 años de antigüedad, se suman al extenso legado que los antiguos pobladores dejaron en la capital mexicana.

"De acuerdo con la concepción mexica y prehispánica en general, el cielo estaba sostenido por cuatro grandes árboles en los extremos y uno central",
explicó el director de la zona arqueológica y el Museo del Templo Mayor, Carlos Javier González.

Uno de estos árboles sagrados, por cuyos troncos "circulaban las fuerzas divinas que animaban todo lo viviente" y "cuyas raíces llevaban al inframundo", fue descubierto cinco siglos después en el recinto arqueológico del Templo Mayor, uno de los centros más importantes de la vida religiosa mexica.

Durante una visita para la prensa realizada a la zona de los hallazgos, González relató que los nuevos vestigios fueron encontrados entre mayo y agosto pasados durante las obras de construcción del vestíbulo del Museo, ubicado a escasos metros del Zócalo, la principal plaza capitalina.

Junto a las grúas y la maquinaria de las obras de remodelación, en un enorme socavón protegido del sol por varias lonas y cuyo único punto de acceso es una pequeña escalera de madera, se encuentra la estructura circular en cuyo interior está el tronco de encino.

Debido a su "proximidad y sincronía temporal" con el Cuauhxicalco, un edificio ceremonial descubierto en 2011, los arqueólogos consideran que se trata de uno de los cinco árboles sagrados de Tenochtitlán, cuyo tronco se conserva de forma parcial.

De acuerdo con los expertos, el hallazgo se corresponde a la etapa IV del Templo Mayor (1440-1469) y se sospecha que se trata de uno de los árboles que fray Bernardino de Sahagún y Diego de Durán mencionaron en sus textos "Historia general de las cosas de la Nueva España" e "Islas de tierra firme", respectivamente.

"Tampoco es sorprendente, puesto que los árboles eran objeto de culto, objetos sagrados dentro de la religión de los mexicas", precisó González, quien aseguró que uno de los frailes hizo alusión a diferentes fiestas sagradas relacionadas con estos árboles.

El arqueólogo Raúl Barrera, director del equipo de arqueología urbana que trabaja en la zona, dijo que, previsiblemente, el tronco procede de un árbol que fue "trasladado desde la parte alta de las montañas que rodean a la actual Ciudad de México".

Para ello, de acuerdo con los estudios de las tradiciones mexicas, supone que se realizó un ritual "complejo, de varios días de duración", por el cual los sacerdotes acudieron al bosque a seleccionar el árbol y lo trasladaron al Templo Mayor.

Tenochtiltlán, al igual que el recinto de Tlatelolco, donde actualmente se encuentra la Plaza de las Tres Culturas y donde también existen restos mexicas, se encontraba en una gran isla de aproximadamente 13 kilómetros cuadrados.

"La tierra que hoy está alrededor no existía y todo era un vasto sistema lacustre sin piedras, ni árboles en estado natural, de ahí que todos estos elementos tuvieran que ser traídos de los alrededores de la cuenca de México", recordó.

Además del árbol sagrado, en los últimos meses se ha descubierto en el recinto del Templo Mayor el conjunto más numeroso de cráneos hallados hasta el momento, compuesto por 45 calaveras y más de 200 mandíbulas cerca del edificio sagrado de Cuauhxicalco.

"Los cráneos eran utilizados por los antiguos mexicas como elementos de consagración de clausura de espacios arquitectónicos, y para rituales vinculados al culto a Michtlantecuhtli, dios de la muerte, por lo que quizá se trata de una ofrenda", afirmó Barrera.

El depósito de cráneos, que data de la etapa II del Templo Mayor (1375-1427), fue el primero de una serie de descubrimientos relacionados entre sí que llevó a los arqueólogos hasta otros dos elementos: una "piedra de sacrificios" y otras cinco calaveras.

Hallados en la parte posterior del Cuauhxicalco, los 45 cráneos estaban colocados sobre una "piedra de sacrificios" que, a su vez, ocultaba otros cinco cráneos fragmentados con un orificio a la altura parietal, posiblemente parte de un "tzompantli", un "monumento donde se exponían las calaveras de los sacrificados".

La mayoría de las calaveras halladas inicialmente se encuentran en "buen estado" gracias a que las condiciones de humedad facilitaron su conservación y, según afirmó Barrera, se corresponden a mujeres y hombres que tenían entre 20 y 35 años de edad.

Respecto a los cinco cráneos con orificios encontrados posteriormente, el arqueólogo explicó que se trata de una "ofrenda de consagración" hacia la "piedra sacrificial" que los cubría, tras haber estado suspendidos en un "tzompantli", "escenario de comunicación entre el mundo de los hombres y el de los dioses".

"Dicha piedra era utilizada en tiempos prehispánicos para colocar a una persona de espalda sobre ella, con dirección de oriente a poniente, una vez recargada, era sacrificada abriéndole el abdomen para sacar el corazón", explicó el arqueólogo.

Descubren árbol sagrado y restos humanos de los mexicas



2012-10-07 | Ciudad de México, Pue.- Los restos de un tronco de encino, uno de los árboles sagrados de los mexicas, así como un depósito de restos óseos con más de 500 años de antigüedad, se suman al extenso legado que los antiguos pobladores dejaron en la capital mexicana.

"De acuerdo con la concepción mexica y prehispánica en general, el cielo estaba sostenido por cuatro grandes árboles en los extremos y uno central",

Encuentran cementerio de vampiros


2012-06-10 | Sozopol, Bulgaria.- Arqueólogos encontraron en la localidad búlgara de Sozopol (costa del Mar Negro) un cementerio de vampiros de la Edad Media, según el Daily Mail. Los restos encontrados son de dos osamentas que contenían estacas clavadas en sus costillas. Así era la única forma en la que, cuenta la leyenda, se los mataba.

Mientras la leyenda del conde Drácula sembraba terror en Rumania, en la vecina Bulgaria podría haberse vivido una realidad horrible en la Edad Media. Los arqueólogos búlgaros afirman que en dicho cementerio descansan los restos de vampiros con una antigüedad mayor a ocho siglos. 

En total, se han descubierto dos esqueletos que contenían estacas clavadas en sus corazones. Ristras de ajo, agua y luz aparte, era la única forma en la que, cuenta la leyenda, se les podía aniquilar. “Estos dos esqueletos que fueron apuñalados con estacas ilustran que era una práctica común en algunas aldeas búlgaras incluso hasta la primera década del siglo XX”, explicó Bozhidar Dimitrov, jefe del Museo de Historia de Bulgaria, según el sitio inglés.

Según la creencia popular, cuando una persona malvada moría era necesario traspasar su corazón con una estaca de hierro o madera para evitar que se convirtiera en un vampiro.

Encuentran cementerio de vampiros


2012-06-10 | Sozopol, Bulgaria.- Arqueólogos encontraron en la localidad búlgara de Sozopol (costa del Mar Negro) un cementerio de vampiros de la Edad Media, según el Daily Mail. Los restos encontrados son de dos osamentas que contenían estacas clavadas en sus costillas. Así era la única forma en la que, cuenta la leyenda, se los mataba.