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Pseudoactivista de pelada: Armando Pliego Ishikawa, el “experto” que mintió sobre su título

 Pseudoactivista de pelada: Armando Pliego Ishikawa, el “experto” que mintió sobre su título y ahora evade preguntas


Armando Pliego Ishikawa se ha erigido en los últimos meses como uno de los principales opositores al Cablebús en Puebla, presentándose ante medios y colectivos como un supuesto especialista en movilidad urbana. Sin embargo, su credibilidad se derrumba al quedar expuesto: ejerció cargos técnicos en materia de movilidad sin contar con título profesional durante los gobiernos de Claudia Rivera Vivanco y Miguel Barbosa Huerta.
Según registros públicos, Pliego Ishikawa se tituló en Comunicación en 2022, siete años después de concluir la carrera en la BUAP. Eso significa que entre 2019 y 2021, como jefe del Departamento de Movilidad en el Ayuntamiento de Puebla, y entre agosto de 2021 y octubre de 2022, como jefe de Proyectos de Movilidad Motorizada en la Secretaría estatal, ocupó posiciones técnicas sin la formación académica requerida ni estudios especializados en ingeniería o movilidad. Cuando Diario CAMBIO lo confrontó en un evento de colectivos contra el Cablebús, Pliego optó por la huida: “No le voy a dar entrevistas a Diario CAMBIO”, espetó antes de retirarse sin dar una sola explicación.
Esta falta de transparencia no es menor. El mismo funcionario impulsó durante la gestión de Claudia Rivera la controversial “bolardiza”, un programa ejecutado sin estudios técnicos de factibilidad ni socialización adecuada, que generó sobrecostos, caos vial y fue frenado por regidores incluso de Morena. Hoy, desde la oposición, critica proyectos del gobierno estatal exigiendo precisamente lo que él no cumplió en su paso por la administración pública: rigor técnico y transparencia.
La trayectoria de Pliego Ishikawa revela el perfil clásico del pseudoactivista: aquel que usa la bandera de la “defensa ciudadana” para ocultar sus propios fracasos y contradicciones. Mentir por omisión sobre su título, ejercer cargos sin credenciales y luego evadir el escrutinio público no lo convierte en experto, sino en un activista de pelada cuya credibilidad ha quedado, literalmente, al descubierto.