Crisis de basura en Puebla
29 de julio de 2026
El gobierno de Puebla tiene identificados 83 sitios de disposición final de residuos en el estado, de los cuales únicamente diez operan como rellenos sanitarios autorizados, mientras que los 73 restantes corresponden a sitios no controlados. La Secretaría de Medio Ambiente informó que continuará con clausuras de tiraderos clandestinos y de rellenos sanitarios que ya rebasaron su capacidad de operación. Marilyn Ballesteros reconoció que prácticamente todos los rellenos sanitarios de la entidad se encuentran cerca de alcanzar su límite de capacidad, por lo que ya comenzaron recorridos de inspección y vigilancia para verificar las condiciones en que operan.
Se tienen identificados un total de 83 sitios de disposición final, de conformidad con los archivos que se tienen actualmente, de los cuales diez corresponden a rellenos sanitarios autorizados y 73 a sitios no controlados. El objetivo es detectar aquellos sitios que representan un riesgo ambiental para proceder con su cierre, independientemente de que operen de manera irregular o cuenten con autorización, pero ya hayan agotado su vida útil. A través de Inspección y Vigilancia se están haciendo recorridos de investigación y vigilancia sobre la situación en que se encuentran estos rellenos sanitarios y se va a comenzar con las clausuras de ellos, tanto de los que son clandestinos como de los que están legalmente constituidos y que ya están teniendo un rebase.
La saturación de los rellenos sanitarios es un problema que se presenta prácticamente en todo el estado, situación que obliga a replantear el modelo de disposición final de residuos. La mayoría de los rellenos sanitarios autorizados ya se encuentran cerca de alcanzar su capacidad máxima, por lo que mantener el esquema actual dejaría de ser sostenible en el corto plazo. El diagnóstico presentado por la Secretaría de Medio Ambiente coincide con diversos procedimientos iniciados por autoridades federales contra sitios de disposición final en Puebla.
Uno de los casos es el del relleno sanitario de Chiltepeque, operado por la Familia Abed, en donde la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente impuso una clausura parcial temporal y ordenó medidas urgentes para controlar el manejo de lixiviados tras detectar riesgos de contaminación derivados de la saturación del sitio. A ello se suma el caso del relleno sanitario de Huehuetla, que fue clausurado de manera definitiva por operar sin autorización en materia de impacto ambiental y presentar irregularidades que representaban riesgos para el suelo, el agua y la salud de la población.
Como parte de la estrategia para disminuir la cantidad de residuos que llegan a disposición final, este mismo año se busca poner en operación al menos dos Centros de Transformación de Residuos, donde la basura podrá ser reciclada, convertida en composta o aprovechada mediante procesos de valorización. Se está trabajando fuertemente para que se empiece a trabajar este año por lo menos con dos centros de transformación. Estos proyectos forman parte del nuevo modelo de manejo de residuos que se impulsa para reducir la presión sobre los rellenos sanitarios y enfrentar la saturación que actualmente presentan los sitios de disposición final en Puebla.

