Blanca Alcalá Ruiz confirmó su renuncia al Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras cuatro décadas de militancia ininterrumpida. La decisión se formalizó en enero de 2026 y representa un cierre significativo para una figura que ocupó cargos de alto nivel en el partido tricolor, tanto a nivel local como nacional. En entrevistas concedidas a diversos medios, Alcalá explicó que su salida responde a la percepción de que el PRI ya no representa los principios que defendió durante años. Señaló específicamente la ausencia de debate interno genuino, la falta de apertura hacia aspirantes y militantes, y los cambios estatutarios impulsados por la dirigencia actual, que han reducido el espacio para la pluralidad y el diálogo.La política poblana, nacida el 8 de octubre de 1961 en Tlaxcala, ingresó al PRI en la década de 1980 y construyó una trayectoria extensa. Inició su carrera en cargos locales y municipales en Puebla, donde se consolidó como una lideresa relevante. En 2005 se convirtió en la primera mujer en ocupar la presidencia municipal de la capital poblana, cargo que desempeñó hasta 2008. Durante su administración se impulsaron obras de infraestructura urbana, programas sociales y mejoras en servicios públicos, aunque también enfrentó críticas por temas de gestión financiera y conflictos políticos internos. Posteriormente, fue diputada federal por Puebla en varias legislaturas y senadora de la República en la LXII Legislatura (2012-2015), donde participó en comisiones relacionadas con desarrollo social, equidad de género y asuntos municipales.Alcalá también ocupó posiciones de dirigencia partidista. Fue presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en Puebla y dirigente nacional de la organización femenil del partido. Su perfil se caracterizó por un enfoque en temas de inclusión de las mujeres en la política y en el fortalecimiento de estructuras locales. Durante décadas, representó una de las caras más visibles del priismo en la entidad, participando en campañas electorales, procesos internos y negociaciones interpartidistas. Su permanencia en el PRI abarcó periodos de dominio nacional del partido, así como su declive posterior a 2018, marcado por derrotas electorales, escándalos de corrupción asociados a figuras nacionales y pérdida masiva de militantes.La renuncia se produce en un momento de crisis interna para el PRI en Puebla y a nivel nacional. En los últimos años, el partido ha perdido cuadros importantes en la entidad. En septiembre de 2025, Néstor Camarillo Medina abandonó la militancia y la dirigencia estatal para sumarse a Movimiento Ciudadano (MC). Similarmente, alrededor de 120 militantes poblanos se integraron a MC en el mismo periodo, atraídos por propuestas de renovación y apertura. A escala nacional, reportes de octubre de 2025 indicaban que ocho de cada diez militantes habían dejado el PRI en cuatro años, bajo la dirigencia de Alejandro Moreno. La nueva dirigencia estatal, encabezada por Xitlalic Ceja García desde finales de 2025, intentó retener perfiles como el de Alcalá, Lucero Saldaña y Rocío García Olmedo mediante invitaciones al diálogo y ofrecimientos de continuidad. Ceja García reveló que buscó una conversación con Alcalá para persuadirla de permanecer, pero no logró convencerla.La exsenadora aclaró que su decisión no responde a la búsqueda inmediata de una candidatura para el proceso electoral de 2027. Afirmó que evaluará opciones donde pueda seguir aportando a causas sociales y políticas, sin apresurarse. Sin embargo, el anuncio generó especulaciones sobre su futuro inmediato. Mario Riestra Piña, dirigente del Partido Acción Nacional (PAN) en Puebla, expresó interés en dialogar con ella y la consideró un perfil de alto potencial para la entidad. Riestra señaló que las puertas del PAN están abiertas, lo que sugiere posibles acercamientos formales. Otros partidos, como Movimiento Ciudadano, también han manifestado interés en cuadros priistas desencantados, aunque Alcalá no confirmó contactos específicos recientes.El contexto de la renuncia refleja un fenómeno más amplio de desbandada en el PRI poblano y nacional. La pérdida de militantes históricos como Alcalá debilita aún más la estructura partidista en una entidad donde el tricolor gobernó durante décadas antes de alternancias en 2010 y 2018. Su salida se suma a un patrón de renuncias motivadas por desacuerdos con la línea nacional, percepción de exclusión y búsqueda de espacios más plurales. Alcalá enfatizó que mantiene su compromiso con las causas sociales y democráticas, independientemente de la sigla partidista, y anunció que en breve profundizará en sus convicciones y en el rumbo que tomará. La confirmación de su renuncia marca el fin de una etapa de 40 años en el PRI y abre interrogantes sobre cómo impactará en el equilibrio político de Puebla de cara a los comicios intermedios y locales de 2027. (23 de enero de 2026)
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