Usted no investiga: sentencia. Convierte “no sabemos si amenazó o pagó” en culpa por omisión, y un estereotipo de suicidio —calzones, cigarros, regadera— en prueba forense. Ingenioso. Falso.Insultar —corrupto, huachicolero, maletero— no sustituye un peritaje. Encadenar fiscal incómodo, denuncia “inminente” sin expediente y un mensaje de viuda no es silogismo: es folletín. La coincidencia no firma autoría.
Sí: una muerte a bala en un sótano gubernamental se investiga de oficio. La viuda no archiva el caso. Tampoco le otorga a usted el título de juez. Imputar homicidio, coacción y cohecho como hecho cierto, sin prueba, no es periodismo: es daño moral con megáfono. En el fuero federal ya no hay calumnia penal; queda la vía civil. Puebla no criminaliza la crítica al funcionario; sí distingue escrutinio de linchamiento.
Pregunte por cámaras, detonación y prisa institucional. Exija rodizonato, trayectoria y cadena de custodia. No invierta la carga: quien acusa prueba. Si hay delito, al ministerio público. Si no, el monólogo no absuelve: solo lo expone y lo convierte en perro con correa.
