De
teorías de la conspiración
En la política, en el
futbol y en la vida podemos inventar historias locas para echar culpas.
Hacer historias para
explicar lo que pasa en el mundo, o incluso en el día a día de nuestra vida, es
parte de la naturaleza humana.
En el tema que me digan: en
la política, en el futbol. Muchas veces le podemos atinar; a veces son
falacias. Esas aseveraciones con alguna premisa verdadera que dan conclusiones
con apariencia de verdad las llamamos teorías de la conspiración.
Nos encantan…
Que si hay un complot bien
organizado para que algún equipo gane el Mundial de futbol. Vaya, como dije,
parten de algunos hechos verdaderos, como constantes errores arbitrales que
favorecen a algún jugador en específico.
Pero quien ha jugado futbol
sabe que hasta los errores arbitrales hay que generarlos y que siempre son las
grandes excusas de los perdedores.
Al final son 11 contra 11,
y gana el que mete más goles.
Vaya, hay quien sigue
diciendo que la Tierra es plana o que nunca llegamos a la Luna. Vean videos en
redes sociales: las ideas parecen tan sólidas que no dudo que en verdad estén
convencidos de las historias que nos cuentan.
Pero las teorías de la
conspiración en la política son una forma de evadir responsabilidades, de echar
culpas, que como lo he dicho en este espacio, siempre será de mediocres.
Me explico.
Hay quienes pierden
elecciones y le echan la culpa a un fraude. Nunca dicen que les faltó hacer tal
o cual cosa.
Al menos en nuestro país
tenemos un órgano constitucionalmente autónomo que organiza las elecciones y
cuenta los votos.
O tenemos el caso de
Colombia, donde siendo gobierno se llegaron a acusar fraudes o cosas similares.
Parece que ya rectificaron y aceptaron la derrota, aunque siguen echándole la
culpa a factores externos.
En esas historias, a veces
al echar la culpa a ciertos personajes les estamos dotando de mucho poder, de
mucha fuerza, de mucha inteligencia.
Cuidado con hacer de las
teorías de la conspiración una constante, porque no se hace más que empoderar
al contrincante. A veces echamos la culpa de quién le dio la sugerencia a algún
medio para decir tal o cual cosa, en lugar de poder remediar lo que se dice.
La famosa contención en
medios de comunicación, a veces, consiste en echarle la culpa al remitente del
mensaje, en lugar de resolver el fondo. Muchas veces las crisis se terminan con
un mea culpa y no echándole la culpa al otro, de forma mediocre.
Apunte
al aire
Las cosas pueden estar en
tu contra. Puede haber errores arbitrales o el aparato gubernamental en tu
contra. Pero si tienes un goleador, si tienes los argumentos y sabes cómo
comunicarlos, no hay árbitro o factor que detenga un triunfo.
También, aunque tu
contrincante tenga muchos jugadores lesionados, juegues de local o existan
errores garrafales de parte de tu adversario, si no tienes quién anote goles o
quién comunique de forma adecuada los argumentos para un triunfo, ni aunque
tengas al árbitro de tu parte, toda la afición apoyándote o el aparato
gubernamental a tu favor podrás resultar ganador. Ni con calzador.
Lo digo de nuevo: aunque la
Cuarta Transformación tenga sus problemáticas, la oposición sigue
desarticulada.
En el estado, en varios
municipios, incluyendo Puebla o San Martín, la disputa real está en la alianza
que hoy gobierna de forma mayoritaria. La agenda la marca la cuarta
transformación.

