Regidores
al grito de guerra
El
curioso caso de regidores que no saben que no saben que son la pieza ornamental
mas cara
En este
espacio hemos escrito sobre la importancia que tienen los gobiernos locales, en
específico los municipales. La relevancia de la autonomía municipal, que se
expresa de forma más concreta en la autosuficiencia fiscal. Por mucho que el
115 diga que el municipio es autónomo, si no tiene recursos para serlo,
simplemente no lo puede ser.
También
hemos dicho que, a veces, los regidores son la pieza ornamental más cara de una
administración pública municipal. Las funciones establecidas en la Ley Orgánica
Municipal para el Estado de Puebla ya las enunciamos, así como la propuesta de
reglamentar dichas atribuciones con el objetivo primordial de poder medir su
trabajo, lo que generan, pues.
El 30 de
abril, en sesión extraordinaria del Ayuntamiento de San Martín, se sometió a
consideración solicitar al Gobierno del Estado un adelanto por 50 millones de
pesos de las participaciones que mes a mes llegan al municipio, mismas que se
descontarían conforme se reciban en los siguientes 12 meses.
Con ese
recurso se podrá construir más obra pública, más rápido y al mismo tiempo. Eso
significa eficientar el recurso y reducir, durante menos tiempo, las molestias
al ciudadano, con el impacto positivo que eso tiene en la economía.
Hacer más
obras de un jalón, por decirlo coloquialmente.
No se
trata de un crédito, como dijeron algunos regidores intentando defender su
postura. Vaya, lo decía el mismo documento, por muchas razones; entre ellas,
porque se trata de un adelanto de recursos futuros ciertos del Ayuntamiento, el
cual no generará intereses. Es decir, el tener el dinero junto no le costará a
la comuna, cosa que sí pasa en otros municipios. Usted que me lee, ¿no le
gustaría que le adelantaran unas quincenas, sin intereses, y pagarlo en 12
meses?
Pero
entonces, ¿por qué dos regidores votaron en contra? La verdad, poco entendí de los
argumentos expuestos, cantinflearon un poco, con eso que está de moda y muchos
lo usan para según ellos apantallar. Aunque después publicaron un diseño hecho
en ChatGPT intentando explicar su voto, la verdad, creo que solamente se
enredaron más. A veces la
Inteligencia Artificial no puede suplir la falta de sentido común, ¿no lo creen
chatos?
En fin, no
sé si fue por llamar la atención o simplemente no le entienden a esto de la
administración pública municipal.
En el
“debate” del asunto —sí, querido lector, “debate”, así entre comillas—, porque
no podemos llamarlo así a lo que dijeron los dos regidores: por parte de la
“independiente”, un posicionamiento de 25 segundos leído, para después dar una
“contrarréplica”, de nuevo entre comillas porque está lejos de serlo, en 75
segundos; por parte del regidor naranja, fueron 40 segundos de un
posicionamiento leído y 25 de una “contrarréplica” que repetía lo antes dicho.
Cuestionaron
en unos segundos para poder definir el voto de un asunto que impactará en el
bienestar de muchos Texmeluquenses, de ese tamaño el compromiso. Se vale no
estar de acuerdo, pero también se vale estudiar un poco más.
Los dos
regidores expresaban su preocupación por el dinero que el Ayuntamiento pedirá
por adelantado. Decían que no había un plan. Me queda claro que no han visto lo
que han aprobado. Ellos son quienes mes a mes aprueban la programación del
gasto; ellos son quienes, a principio de año, aprueban las obras que realizará
el Ayuntamiento y, por ahí de abril, aprueban las obras que se terminaron en el
ejercicio fiscal anterior. Cuando sea el momento, les tocará aprobarlo, calma.
Un
adelanto en participaciones, a diferencia de un crédito, no genera intereses a
favor de una persona física o moral; no hay una institución bancaria que gane
con la transacción. La autorización que se le da al presidente para, primero,
realizar las gestiones y después, en su caso, firmar el instrumento legal que
haga posible el adelanto, es solo el primer paso para poder obtenerlo. Cuando
se tenga, será momento de regresar al Cabildo y proponer las obras a realizar.
Faltaba
que los regidores pidieran saber qué constructora iba a ejecutar obras de un
dinero que aún no se gestiona. Por eso se pandean los burros decía mi papá.
La gran
tarea de un presidente municipal no es solo aplicar bien los recursos
disponibles. Vaya, no hacerlo incluso es una falta administrativa que puede
convertirse en delito. Ahí están los pliegos de cargos de las auditorías. Tocar
puertas y gestionar es lo que hace la diferencia entre administraciones: es la
diferencia entre tener un simple administrador del caos y un aspirante a
estadista.
Da gusto
ver que los regidores participen en el debate, pero es una verdadera vergüenza
que solo expongan su desconocimiento de los procesos administrativos.
Intervenciones de segundos, con pocos argumentos y sin fundamentos legales, que
parecen más una postura partidista o incluso de chantaje al gobierno municipal
en turno. Todo esto, después de un año y medio de hacer mutis ante otras
cuestiones que quizá sí ameritaban su intervención. Luego se quejan de lo
impopulares que son.
Apunte al aire
En este
espacio nos gustan las estadísticas, y ya salió la Encuesta Nacional de
Seguridad Pública Urbana del INEGI correspondiente al primer trimestre de 2026.
Algunos datos que me llamaron la atención:
• Un
aumento generalizado en la confianza en las diferentes corporaciones de
seguridad (federal, estatal y municipal).
• Los
baches en las calles siguen siendo la mayor preocupación del ciudadano, aunque
disminuyó de 86% a 82%. La delincuencia sigue siendo, en áreas urbanas, el
quinto problema más importante, con un 52%.
• El 61%
de los ciudadanos refirió haberse informado sobre seguridad pública y otros
temas en Facebook. La radio, que muchos daban por muerta hace años, sigue ahí,
por encima de X y otras fuentes de información.
Mi amigo
Toño de la Vega dice, citando al gran Mario Rionda: “gobierno bien, pero
comunica mal”. Yo añadiría: gobierno bien, pero no conoce las estadísticas. Los
gobiernos deben estudiar estos números. Vale la pena: ahí están, y no cuesta.
Cierro con
algunas preguntas:
Si a usted
querido lector, le pavimentan las calles por donde pasa, ¿estaría más animado
en pagar su predial?
¿Los regidores
habrán leído el ENSU del INEGI?
Son
preguntas que no causan intereses…

