Gran Golpe al Huachicol en Puebla
La detención de Roberto de los Santos, conocido como El Bukanas, se registró el 18 de abril de 2026 en la localidad de El Paredón, municipio de Chignahuapan, Puebla. Elementos de la Marina encabezaron la operación con apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública del estado y bajo la coordinación del vicealmirante Francisco Sánchez. Esta acción forma parte de las estrategias conjuntas implementadas por el Gobierno del Estado de Puebla y el Gobierno Federal para enfrentar a la delincuencia organizada. Dichas estrategias han permitido avances en el combate a estructuras que mantuvieron operaciones prolongadas en años anteriores, particularmente durante el periodo conocido como morenovallismo.
El Bukanas, considerado uno de los principales operadores del robo de combustible en la región, se encontraba oculto en una zona de baja densidad poblacional que facilitaba su resguardo. Previamente, el 17 de febrero de 2026, había evadido un operativo en el mismo sitio donde se decomisaron 12 armas de fuego, dos lanzagranadas, dos granadas, cargadores, un chaleco balístico, aproximadamente un kilo y medio de sustancia granulada similar al cristal y un vehículo. La captura actual se logró tras más de una década de seguimiento en su zona de influencia.
Roberto de los Santos inició su trayectoria en corporaciones policiacas municipales de Río Blanco, Acultzingo y Maltrata, en Veracruz. Posteriormente se integró como entrenador de sicarios en la célula Sangre Nueva del Cártel de Los Zetas. Desde esa posición consolidó una estructura delictiva en las Cumbres de Maltrata, Acultzingo y la sierra de Zongolica, extendiéndola hacia territorio poblano a través de la ruta de Cañada Morelos y el Triángulo Rojo. Su actividad se vinculó inicialmente con el control del poliducto Minatitlán-México junto a otro operador conocido como El Toñín, con quien luego mantuvo enfrentamientos por el dominio de plazas. Las operaciones atribuídas a su grupo incluyen el robo de combustible, asaltos a trenes en el tramo Orizaba-Esperanza, secuestros, extorsiones a migrantes, ejecuciones y tráfico de drogas. La búsqueda formal en su contra se activó desde 2017 y se reactivó públicamente por la Fiscalía de Veracruz tras el asesinato del exalcalde Juan Mezhuahua, ofreciendo incluso una recompensa. Su red de protección incluía, según reportes, el uso de grupos de autodefensa para alertar sobre posibles operativos.
Las autoridades estatales y federales han mantenido una coordinación sostenida que ha permitido ubicar y actuar en regiones históricamente afectadas por estas redes, como las colindancias entre Puebla y Veracruz. Esta colaboración contrasta con el periodo en que El Bukanas desplazaba con aparente libertad por municipios como Tequila, Nogales y Ciudad Mendoza en Veracruz, así como Cañada Morelos en Puebla. La detención representa un resultado de los mecanismos de inteligencia y despliegue conjunto que se han fortalecido en la actual administración. Los indicios decomisados en operativos previos quedaron a disposición de las autoridades competentes, contribuyendo al seguimiento de la carpeta de investigación. La operación del 18 de abril cierra un ciclo de más de veinte años de actividad delictiva de este sujeto, quien había escapado minutos antes del arribo de las fuerzas de seguridad en febrero.
El Bukanas, considerado uno de los principales operadores del robo de combustible en la región, se encontraba oculto en una zona de baja densidad poblacional que facilitaba su resguardo. Previamente, el 17 de febrero de 2026, había evadido un operativo en el mismo sitio donde se decomisaron 12 armas de fuego, dos lanzagranadas, dos granadas, cargadores, un chaleco balístico, aproximadamente un kilo y medio de sustancia granulada similar al cristal y un vehículo. La captura actual se logró tras más de una década de seguimiento en su zona de influencia.
Roberto de los Santos inició su trayectoria en corporaciones policiacas municipales de Río Blanco, Acultzingo y Maltrata, en Veracruz. Posteriormente se integró como entrenador de sicarios en la célula Sangre Nueva del Cártel de Los Zetas. Desde esa posición consolidó una estructura delictiva en las Cumbres de Maltrata, Acultzingo y la sierra de Zongolica, extendiéndola hacia territorio poblano a través de la ruta de Cañada Morelos y el Triángulo Rojo. Su actividad se vinculó inicialmente con el control del poliducto Minatitlán-México junto a otro operador conocido como El Toñín, con quien luego mantuvo enfrentamientos por el dominio de plazas. Las operaciones atribuídas a su grupo incluyen el robo de combustible, asaltos a trenes en el tramo Orizaba-Esperanza, secuestros, extorsiones a migrantes, ejecuciones y tráfico de drogas. La búsqueda formal en su contra se activó desde 2017 y se reactivó públicamente por la Fiscalía de Veracruz tras el asesinato del exalcalde Juan Mezhuahua, ofreciendo incluso una recompensa. Su red de protección incluía, según reportes, el uso de grupos de autodefensa para alertar sobre posibles operativos.
Las autoridades estatales y federales han mantenido una coordinación sostenida que ha permitido ubicar y actuar en regiones históricamente afectadas por estas redes, como las colindancias entre Puebla y Veracruz. Esta colaboración contrasta con el periodo en que El Bukanas desplazaba con aparente libertad por municipios como Tequila, Nogales y Ciudad Mendoza en Veracruz, así como Cañada Morelos en Puebla. La detención representa un resultado de los mecanismos de inteligencia y despliegue conjunto que se han fortalecido en la actual administración. Los indicios decomisados en operativos previos quedaron a disposición de las autoridades competentes, contribuyendo al seguimiento de la carpeta de investigación. La operación del 18 de abril cierra un ciclo de más de veinte años de actividad delictiva de este sujeto, quien había escapado minutos antes del arribo de las fuerzas de seguridad en febrero.

