Reaparecen publicaciones de Ana Elizabeth García Vilchis
24 de agosto de 2026
Publicaciones realizadas entre 2011 y 2017 desde la cuenta de Ana Elizabeth García Vilchis en X volvieron a circular durante los últimos días. Los mensajes contienen expresiones dirigidas contra mujeres y hombres por su peso, apariencia física, origen, maternidad y comportamiento personal. Entre los textos difundidos aparecen insultos relacionados con la gordura, el color de piel y la condición social. También se recuperó una publicación en la que relacionó el embarazo durante la preparatoria o la universidad con una descalificación sexual. La difusión de las capturas generó comentarios sobre discriminación, clasismo, gordofobia y responsabilidad por contenidos publicados en redes sociales.
Dentro del conjunto de mensajes figura una publicación dirigida a Nayeli Salvatori, a quien Ana Elizabeth García Vilchis calificó mediante expresiones relacionadas con su conducta y nivel de conocimientos. Otro mensaje cuestionó la diferencia entre lo que Salvatori publicaba en redes sociales y su comportamiento personal. Las publicaciones recuperadas fueron compartidas por usuarios de distintas plataformas y colocaron nuevamente en circulación textos escritos más de una década atrás. Después de que las capturas se difundieron, la cuenta de García Vilchis dejó de estar disponible durante algunas horas. No se informó si la interrupción fue determinada por la plataforma o por la propietaria de la cuenta.
El 22 de agosto de 2026, Ana Elizabeth García Vilchis reactivó su cuenta y publicó una disculpa. Reconoció la autoría de los mensajes, afirmó que no se siente orgullosa de lo escrito y manifestó vergüenza por esas expresiones. Señaló que su posición actual es distinta y sostuvo que las personas pueden modificar sus ideas y comportamiento. También indicó que considera la gordofobia, el clasismo y los prejuicios como formas de violencia que deben combatirse. La declaración no eliminó la circulación de las publicaciones anteriores, que continuaron compartiéndose junto con su respuesta. El caso abrió una discusión en redes sociales sobre el reconocimiento de conductas pasadas, el alcance de una disculpa pública y la permanencia de los archivos digitales.

