Decisiones y Consecuencias
Las decisiones de mi abuelo o
de su paisano Cárdenas han cambiado el rumbo de la historia.
Jesús Horacio Cano Vargas
Muchos hablan del karma; yo creo más en las
consecuencias de las acciones o de las decisiones. Y no es una cuestión de fe,
es lo que es. Vaya, a toda acción corresponde una reacción. No lo digo yo; lo
dijo nada más y nada menos que un tal Newton. Es un hecho, pues, inevitable.
Mi mamá es la decimoprimera de una familia de
14 hijos. La decisión de mi abuelo de tener tantos hijos es lo que me tiene en
este mundo. En fin, mi madre es de un lugar llamado Jiquilpan. Quizá no le
suene, pero ahí nacieron dos presidentes de México: uno que quizá no es el más
querido, Anastasio Bustamante, y uno de los más populares y queridos, Lázaro
Cárdenas del Río.
Cuando pienso en las consecuencias de las
decisiones, me acuerdo de una que siempre me platicaba mi padre: precisamente
la de Lázaro Cárdenas en la sucesión presidencial de 1940, una facultad
metaconstitucional que entonces tenía el presidente saliente. Vaya, él fue el
primero que duró seis años en el cargo, pero no fue el primero en elegir a su
sucesor. Ya lo había hecho Calles durante el Maximato y con el propio Cárdenas.
¿Cuál era la disyuntiva del general Cárdenas?
¿Dar continuidad a su proyecto o matizarlo? Y los dos proyectos tenían rostro.
Francisco J. Múgica representaba la continuidad del proyecto cardenista y
Manuel Ávila Camacho la moderación de lo hecho durante su gobierno.
Estoy seguro de que él hubiera preferido dejar
a J. Múgica. ¿Quién mejor para continuar con el proyecto que quien escribió el
manifiesto a la nación que Lázaro Cárdenas leyó en cadena nacional para
decretar la expropiación petrolera? Entonces, ¿por qué Lázaro Cárdenas eligió a
Manuel Ávila Camacho?
Quizá ponderó que el partido ganara la
elección. Había una oposición importante, encarnada en el general Juan Andreu
Almazán, que logró reunir al anticardenismo. Por ello, para mantener al PRM en
el poder era necesario, por decirlo de alguna forma, que el candidato fuera un
moderado y no un radical.
¿Cómo influyó esa decisión de Lázaro Cárdenas
en la historia del país? Creo que haber elegido a Francisco J. Múgica hubiera
cambiado totalmente el rumbo del país. Y podríamos crear escenarios de qué
hubiera pasado si…, lo cual me parece un ejercicio ocioso. Pero para hacerlo,
en un contexto histórico, se requiere conocimiento.
Quizá lo primero sería preguntarnos si hubiera
ganado la elección o si habría tenido más complicaciones de las que enfrentó
Ávila Camacho para vencer al general Juan Andreu Almazán.Después habría sido
muy interesante ver la reacción del hipotético presidente J. Múgica ante el
contexto internacional. Recordemos que durante ese sexenio hubo una guerra
mundial.
¿Qué otras políticas de corte socialista
hubiera implementado? Estoy seguro de que no hubiera elegido como su sucesor a
Miguel Alemán, quien se alejó aún más de los ideales cardenistas, que eran los
mismos que los de Múgica. Vaya, él fue el autor intelectual de muchas de las
reformas estructurales del cardenismo: la educación socialista, la expropiación
petrolera, el reparto agrario, etcétera. Creo que, para bien o para mal, eso
nunca lo sabremos. Pero de lo que sí estoy seguro es de que sería otro México.
Muchos le echan la culpa a la suerte, a las
energías o incluso a otras personas cuando las cosas salen mal. Ya saben, a
esas personas les digo mediocres. Todo tiene que ver con las decisiones que uno
toma y, como dijimos al inicio, ya lo demostramos con un caso práctico: todas
tienen su consecuencia natural.
Apunte al aire
La semana pasada algunos me criticaron por
hablar bien del gobierno municipal de Juan Manuel Alonso. Vaya, siempre
agradezco los comentarios, y más cuando los hacen de forma directa.
En plena responsabilidad investigué para
sustentar lo dicho. Las cifras que encontré son muy buenas: al finalizar 2026,
el gobierno municipal habrá casi duplicado el presupuesto destinado a obra
pública gracias a las gestiones realizadas con los gobiernos estatal y federal.
Estamos hablando de más de 200 millones de
pesos entre 2025 y 2026. Además de la cifra, lo interesante es que la gestión
se ha dirigido, en gran medida, a infraestructura que beneficia la movilidad.
Vaya, se ha priorizado. Ahí está la virtud.
No solo es salir a conseguir dinero con la
Federación o el estado; es saber qué le duele al municipio y dirigir los
recursos hacia ese objetivo. Hace algunos meses les dije que lo que más le
preocupa al mexicano que vive en las ciudades es el estado de las vialidades.
Invertir en ellas es, sin duda, saber escuchar al pueblo.
Cuando hay datos, no queda otra más que
reconocer. Habrá otras asignaturas pendientes, pero en materia de gestión para
la movilidad, reitero, en Texmelucan van por buen camino.
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