Bad Bunny, el show y la
política
Cuando se confunde la política con hacer show
Horacio Cano Vargas
No soy fan de Bad Bunny, ni me gusta que se exalten muchas de sus
letras, sobre todo aquellas llenas de misoginia, que incluso cosifican a la
persona humana, que son todo lo contrario al amor, vaya en el menor de los
casos, resultan inaudibles. Pero tampoco me escandalizo con ese contenido.
Tiene ritmo, es pegajoso, está bien hecho y, sobre todo, el último disco tiene
una mezcla de sonidos interesante y letras con mayor sentido, que se alejan del
contenido estéril de sus primeros trabajos. Se reinventó.
Una cosa es no ser fan y otra muy distinta no poder apreciar el
gran show que vimos anoche. Vaya, estuvo divertido. Y de eso se trata un show
de medio tiempo, ¿no? Un espectáculo dirigido a cierto público, sospecho que
hispano. La NFL conoce su negocio y tomó la bandera latina para atraer
televidentes. ¿Fue exitoso? Por supuesto: rompió récords y fue visto por más de
140 millones de personas. Me atrevo a decir, con toda la subjetividad que esto
implica, que para mí ha sido el mejor show que me ha tocado ver en la historia
de los Super Bowl (no me tocó ver en vivo el de Michael Jackson).
Que si Michael Jackson, Paul McCartney, U2, The Rolling Stones…
todos los que han pisado ese escenario. Aunque personalmente son artistas que
podrían estar en mi playlist de Spotify —y de los que incluso puedo ser gran
fan—, no dieron el show que Bad Bunny dio anoche. Más narrativa, más
tecnología, en fin, quizá hay muchos factores que hicieron de eso un gran
espectáculo.
Pero ojo: una cosa es que a mí, por ser latino, me guste el show,
y otra muy distinta empezar a tomarlo como bandera ideológica o postura
política. No le hagan tan flaco favor a los latinos. Creo que hay personas que
pueden exponer esas ideas de mejor forma.
Para los conspiranoicos: dejen de buscarle tres pies al gato. Fue
un gran show. Una boda que efectivamente se celebró, una neoyorquina bailando
(o intentando bailar) salsa, una mezcla de ritmos, escenas que los latinos
añoramos: el puesto de tacos, la señora que vende oro, el niño dormido en tres
sillas en cualquier fiesta. Pero fue eso: un buen show.
No creo que, a partir de este espectáculo, cambien las políticas
migratorias. Tampoco creo que el estadounidense promedio haya puesto atención
al mensaje del show. La NFL es una liga en expansión, necesita hablarle a otros
públicos, y eso hizo. Y lo hizo bien.
Apunte al Aire
En política, la simulación para hacer show con fines electorales
es de lo peor. Peor incluso que no ver los problemas. Aprovecharse de una
preocupación genuina de la gente es, por decir lo menos, ruin.
Me explico, seré breve. En el proceso legislativo para que una
iniciativa sea aprobada —en este caso, en su modalidad de Punto de Acuerdo, que
sigue el mismo trámite—, se requiere: primero, que sea presentada ante el
pleno; luego, que sea turnada a comisiones; que la comisión la estudie y, en su
caso, la dictamine; y finalmente, que regrese al pleno para su discusión y
eventual aprobación.
Pues bien, un diputado presentó un Punto de Acuerdo en el que
exhorta a la Secretaría de Gobernación a que, por medio de la Coordinación
General de Protección Civil y Gestión del Riesgo de Desastres del Gobierno del
Estado, emita un dictamen sobre el riesgo que guarda la red de gas del mercado
municipal Domingo Arenas de San Martín Texmelucan.
Conviene ser claros: los exhortos no son vinculantes, es decir, no
crean obligación alguna. Son una especie de recomendación que emite la
soberanía que representa el Congreso; recomendaciones, al final. En mi pueblo
se les dice: llamados a misa.
Sobre el tema, tengo tres observaciones:
¿En serio? ¿Accionar todo el aparato legislativo para que
instancias revisen algo que, en teoría, ya debería estar revisado? Y si, como
señala, es de extrema necesidad, ¿por qué no solicitó mediante oficio fundado y
motivado que se realizara la revisión? O, si era verdaderamente urgente, debió
haber pedido que el exhorto fuera de urgente y obvia resolución para que se
votara en esa misma sesión. Cabe mencionar que el índice de bateo del diputado
es del 9%; es decir, menos de una de cada diez propuestas que presenta son
aprobadas. La probabilidad de que este exhorto prospere es de 9 sobre 100 según
datos del Reporte Legislativo del Observatorio de la UPAEP en su edición
2024-2025.
¿Por qué durante los cinco años en los que el diputado proponente
estuvo a cargo —entre otras cosas— de la administración del mercado municipal,
no solicitó la intervención de Protección Civil del Estado? Hasta hace aproximadamente
un año y cuatro meses, el mercado era su responsabilidad. Incluso hubo una
remodelación. Cuando se llevó a cabo el proceso de construcción en el que el
hoy diputado estuvo involucrado como funcionario municipal, ¿no verificó que se
cumpliera con la Norma Oficial Mexicana NOM-004-SEDG-2004 y demás disposiciones
legales aplicables? Como hoy lo pide en su Punto de Acuerdo.
¿Por qué exhortar a Protección Civil del Estado? En el cuerpo del
Punto de Acuerdo no se menciona en ningún momento una omisión de la autoridad
municipal. De ser así, el exhorto debió dirigirse al Ayuntamiento. Porque
brincarse la autonomía municipal sobre un bien evidentemente del ayuntamiento.
¿Acaso piensa que los Texmeluquenses o sus funcionarios no pueden?
Creo que al diputado se le ocurrió que alarmar a los locatarios
del mercado era una buena idea para posicionar su imagen. O, en el mejor de los
casos, fue una ocurrencia para justificar trabajo legislativo. Mucho ruido,
poco trámite; mucha alarma, poca eficacia. Parece querer simular para hacer
espectáculo (de mala calidad), no hay que olvidar que esto no es el Super Bowl…

