sábado, 23 de septiembre de 2017

Sismo: negocios y caridad

Fauna Política
Negocios y caridad ante la tragedia
Por Rodolfo Herrera Charolet

La oportunidad la pintan calva dice el refrán y Gabriel Hinojosa difundió una formidable idea de vender COLCHONETAS y COBERTORES a precio de ganga. Bueno, eso parece.


Tras el pasado terremoto del martes 19 de septiembre de 2017 que sufrió gran parte del territorio nacional, con epicentro en Morelos y que según la Escala de Richter fue de una intensidad de 8.1, con alrededor de 400 muertos y daños materiales en varios centenares de edificios históricos, públicos y particulares. Una oleada de voluntarios y ayuda recibida en centros de acopio fueron el común denominador de la respuesta solidaria del pueblo mexicano.

Sin embargo, hay algunos que en su esfuerzo desmedido no evaluaron algunas malas interpretaciones a sus acciones, tal es el caso de los políticos que se sacaron la foto entre las ruinas o niños desamparados, otros cargando voluminosos paquetes y promoviéndose en redes sociales, algunas más fueron más que ingeniosos y aprovecharon la promoción de productos a precios de ganga, como el ex presidente municipal de Puebla, Gabriel Hinojosa, propietario de la empresa Abbaco Computadoras, quien vende colchonetas a cien pesos y cobertores a treinta pesos, las cuales entregará a los damnificados. Los benefactores pueden depositar en una cuenta de Bancomer y para tal efecto proporciona las cuentas de referencia. Desde luego que yo no realicé el depósito, porque prefiero entregar mis chunches y dinero a una cuenta de fundación pública reconocida y no a un negocio. Por otro lado, no entiendo el mensaje que desea dar GH que promueve el 3G de no sé qué.

Pero hay otro grupo de gentes, de todas partes, que en numerosa oleada acudieron a los centro de acopio y miles de voluntarios que se han dado a la tarea de sumar su esfuerzo de manera gratuita, de empresas que donan productos y de políticos que con selfie o sin ella se promocionan en medio de las casas derrumbadas, niños llorando o pasando penurias. Así el expresidente y ahora promotor ciudadano, se le ocurrió in sistema de ayuda y de paso deshacerse de colchonetas y cobertores, un sistema de ayuda indirecta, menospreciando (desde luego) las utilidades de su empresa.

Otros individuos de plano se colocaron el pasamontañas en la cara y se dedicaron a asaltar a los habitantes, mientras la policía entretenida en el rescate y cuidar a los políticos repartiendo cosas, olvidaron al pueblo que fue víctima de la delincuencia.

Repentinamente el asunto de los feminicidios en Puebla pasaron a segundo término y más de una centenar de voces reprocharon en las redes sociales el oportunismo de políticos. Otros fastidiados del hartazgo mediático reprocharon los temas de corte político, por considerarlos ofensivos ante la realidad nacional, olvidándose de todo asunto ajeno a las noticias del terremoto, porque consideraron irresponsable hablar de asuntos diversos o criticar a gobernantes o simplemente a opinar diferente. El terremoto removió viejos dolores de un cuerpo ciudadano fastidiado de las notas políticas, policíacas o de la gente de bien que se retrata en la revista de los más nice. Pero fuera de toda esta cobertura mediática del Terremoto, el país entero se olvidó de los viejos problemas, para comentar la “movida” de un día, que bien pudo haber removido los escombros del viejo sistema político que se niega a morir.

Lo cierto es que ante la tragedia muchos hacen política, promocionándose como héroes, otros ven la oportunidad de deshacerse de algo que se les quedó en la bodega, otros una oportunidad de negocio y otros más el momento de asaltar o robar a los habitantes. Cualquiera que sea la actitud de que tomen, la verdad es que ante la tragedia cada quien habla y actúa como le va en ella y algunos hacen negocios con la caridad ante la tragedia.

¿O no lo cree usted?

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