viernes, 29 de abril de 2016

23 bebes muertos y ninguna explicación

Lidia Ruiz Alcaraz, una joven estudiante de Derecho y lista para ser madre, fue trasladada al  hospital regional de zona número uno del IMSS en Culiacán el 13 de junio de 2015, después de que se le rompiera la fuente. Dos días después nació Miranda y fue internada por tener bajo peso. Lidia fue dada de alta y la visitaba a diario, pero un mes y dos semanas después la bebé falleció por sepsis.


La joven nunca se enteró que todo se había complicado por una bacteria hospitalaria y por la cual su bebé perdió la vida, ni que había más bebés muertos por las mismas causas, hasta que vio en las noticias que en el mismo hospital había fallecido 12 bebés más.

Después de las sospechas los padres se unieron e hicieron pública la denuncia en busca de justicia.
En los meses de febrero, mayo, junio, julio, agosto y la primera quincena de septiembre del año pasado, murieron 23 bebés en el mismo hospital del IMSS. Los padres interpusieron 19 denuncias penales ante la Fiscalía mexicana para demandar al instituto por negligencia médica, responsabilidad profesional y homicidio imprudente.

Teresa Guerra Ochoa, abogada de las familias demandantes, explica que la causa de la muerte de los bebés quedó registrada oficialmente como sepsis neonatal o choque séptico, lo que significa que el bebé adquirió una bacteria o infección, que de acuerdo al seguro social, se debe a que eran prematuros, sin embargo hay casos registrados donde no había prematuros, explica la defensora.

En los hospitales hay bacterias, pero las autoridades de salud están obligadas a hacer un control sanitario para no poner en riesgo la vida de las personas.

En un principio el IMSS sólo reconoció dos casos, pero tras la denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), han abierto cuatro expedientes de queja.

Los demandantes aseguran que la infección que invadió a sus hijos fue por las deficientes medidas de higiene del hospital.

"Había un fuerte olor a orines, las paredes y los cristales estaban sucios, había moho en el techo, manchas en el piso, las batas que les ponen a las mamás tenían sangre. Los enfermeros y residentes entraban con comida y no se lavaban las manos. Un día me tocó ver que limpiaban una incubadora con el mismo trapo que limpiaron los recipientes donde le sirven la fórmula láctea a los bebés”, cuenta el padre de familia.

En septiembre la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), realizó un diagnóstico sanitario en el área de cuneros del hospital de Culiacán, donde se constató que había existencia de riesgos a la salud, como la falta de limpieza en la ropa de cama, de pacientes y personal, suciedad, carencia en prácticas de higiene como lavado de manos, limpieza de insumos, preparación de alimentos y soluciones de uso médico, según la minuta elaborada por el organismo.

El delegado del IMSS en Sinaloa, Ariel Leyva Almeida, expuso que durante agosto y septiembre se presentó una “contingencia” en el hospital y murieron 13 bebés, pero sólo en cuatro casos se interpuso una queja ante el instituto.

"La autoridad está revisando las condiciones en las que se dio la atención y estamos esperando a que la autoridad diga si hay una responsabilidad que el instituto tenga que asumir", declaró.

Nunca se había hecho una denuncia colectiva de esta dimensión en Sinaloa, pese a que es una de las entidades con mayores índices de muerte materna.

“Las mamás han sido muy valientes, han soportado el dolor de una exhumación de los cuerpos de sus hijos y el peregrinar de un trámite burocrático como este. Hemos conseguido apoyo para contratar a un perito independiente que está revisando cada caso”, dice la abogada Guerra Ochoa.

Con información de El País 

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